A finales de los 70, el dúo los Pecos, formada por los hermanos Javi y Pedro Herrero, arrasaban entre los jóvenes españoles, desatando todo un fenómeno fan. A pesar del paso del tiempo, sus canciones siguen estando en la memoria colectiva y siguen manteniendo una legión de seguidores.
El cantante Javi Herrero, conocido como el rubio de Pecos, visitó Es la mañana de Federico para presentar su gira en solitario, con la que recorrerá España, y su nuevo single.
El artista contó que como es "perro viejo", da al público lo que quiere escuchar y en el concierto repasa la mayoría de las canciones de Pecos. "No pienso parar de aquí hasta que me retire", aseguró en los micros de esRadio. "A Pedro le gusta más el estudio de grabación, no dar la cara, mientras que yo soy más de escenario, de contacto con mi gente que es lo que más me gusta y por lo que estoy en esta profesión".

Lleva 43 años en la profesión y en sus conciertos se encuentra hasta a tres generaciones de seguidores. El artista recordó una curiosa historia con la canción "Hablame de ti": "Cogí mucho miedo a esa canción. Está cantada y grabada muy alta y en los conciertos, cada vez que se acercaba, temblaba. Es una canción que no podíamos dejar de tocar nunca, pero le tomé miedo. Una vez cantada, ya disfrutaba del concierto". En sus conciertos, explicaba, el repertorio es más de 90% de Pecos.
El cantante aseguró que su vida es muy sencilla y confiesa ser muy casero. "No quisieron venir hijos. Tengo dos sofás maravillosos, uno para mi mujer y otro para mí", bromeó.
Asimismo, recordó algunas de las anécdotas más curiosas de la etapa de mayor éxito con Pecos. "Salvador Dalí se quedó fascinado por mí. Escuchó ‘Esperanza’ por la radio, nuestro primer single, y quiso conocer a esos dos niños que la cantaban. Vino a Madrid y yo me quedé muy extrañado, la incultura de la época. Al final fuimos y hablamos mucho de todo, de cultura, fuimos al teatro, comimos, cenamos. Pasamos cuatro días con él. También conocí a Gala, me pareció casi más importante que él. Ella hablaba poco pero iluminaba todo. Pasamos unos días maravillosos. La primera impresión fue pensar que en el tú a tú eran normales, muy naturales. Eso sí, si llamaban a Dalí y le decían que había una televisión, él se ponía el escudo y hacía su personaje".
No fue fácil, confesó, asimilar todo el éxito. "Tuve que asistir a psicólogos porque lo nuestro no era normal. No podíamos salir a la calle, donde estuviéramos era impresionante. Lo viví asustado. Tuve la paranoia de que todo el mundo me perseguía. Recuerdo que alquilábamos coches y, cuando los devolvíamos, no tenían matrícula ni parabrisas, se lo llevaban todo. Afortunadamente, nos rodeamos de gente que nos quería mucho y cada vez que nos salíamos del tiesto nos cogían de las orejas. Mi madre nos dijo que nos lo tomásemos en serio y que hiciésemos carrera de ese hobby", recordó