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El cómic del Capitán América tras los atentados del 11 de septiembre

Después del 11-S, Marvel tomó la decisión de homenajear a las víctimas del atentado con una historia del Capitán llena de esperanza.

Después del 11-S, Marvel tomó la decisión de homenajear a las víctimas del atentado con una historia del Capitán llena de esperanza.
El cómic del Capitán América tras los atentados del 11 de septiembre | David Vinuesa

Si hay un personaje en la historia de los cómics que representa y sobre todo defiende el ideal del sueño norteamericano ese es Steve Rogers, es decir, el Capitán América. Por eso Marvel le eligió a él para una historia que solo se puede entender bajo el contexto de los terribles atentados del 11 de septiembre de 2001. Cuando las Torres Gemelas y el Pentágono fueron atacados, el pueblo americano recibió el golpe más terrible de su historia y lo cambió todo para siempre en cualquier ámbito de la sociedad.

Marvel decidió por aquel entonces crear un cómic en el que se buscase, dentro de las posibilidades, elevar un poco la moral de los ciudadanos y también mandar un mensaje de esperanza y de unión. El Capitán América se convirtió, una vez más, en un símbolo de que, pese a todo lo sucedido, el sueño e ideales estadounidenses aún estaban vigentes y más vivos que nunca. De ahí surgió la idea de este ‘The New Deal’ que ha llegado este mes de junio al formato Must Have de Panini.

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Antes de seguir con la reseña, vamos con el apartado técnico de la obra: guion de John Ney Rieber, dibujo de John Cassaday, tapa dura, editorial Panini, formato Must Have, contiene Captain America 1-6, 176 páginas y un precio de 20 euros.

La esencia del Capitán América tras el terror del 11-S

Comentaba en el inicio de la reseña que estamos ante una obra que se puede y se debe analizar y entender bajo el contexto del motivo de su origen. El 11-S marca toda esta historia con un Capitán América que arranca esta obra directamente en los escombros de las Torres Gemelas. Así arranca este cómic, con Steve Rogers ayudando en la zona 0 para salvar a cualquier persona que aún se encuentre con vida debajo de los restos de ambas torres. Con ese panorama desolador, donde la ausencia de color muestra la ausencia de esperanza que se sintió ese año 2001, el guion de Rieber va desgranando poco a poco los costos de todo lo que sucedió ese día. La primera grapa así lo atestigua, mandando un mensaje muy norteamericano que lleva al máximo el ideal de ese sueño que, entre otros, defiende el Capitán. Para muchos lectores de este cómic puede parecer exagerado cómo se ensalza dicho ideal, porque por momentos parece una oda a la forma de vida made in USA que no es ni mucho menos perfecta, sin embargo, hay que entender que por aquel entonces tocaba recuperar la moral de la sociedad y cualquier exageración, bajo mi punto de vista, tiene una explicación razonable.

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Después de esa primera grapa, el ADN del cómic, sin perder el tono de mensaje y moraleja, pasa a una historia en la que se muestra la esencia de lo que es el Capitán América como soldado. El cruzado del escudo estrellado se adentrará en la zona de guerra en la que se ha convertido un pueblo de Estados Unidos acosado por terroristas y no será fácil para él lidiar con este asunto tras lo sucedido meses atrás en el 11-S. Rogers será enviado para actuar de manera contundente sobre el terreno y así lo reflejan el guion de John Ney Rieber y el dibujo de John Cassaday. Las escenas de acción, espectaculares, mostrarán a un Capitán que aparte de salvar a los más inocentes dará una lección de valores a aquellos que creen que lo que hacen unos pocos representa a toda una raza, religión o pueblo. Batalla a batalla, golpe a golpe y salto a salto, el mejor soldado del mundo irá luchando para salvar a los secuestrados mientras porta en lo más alto de su escudo las palabras libertad y esperanza. Sí, suena a épica patriótica del cine norteamericano, pero es lo que se pretendía en ese contexto.

La narrativa de Rieber hace que el lector vuele de página en página devorando cada escena de acción, algo que también es culpa de un colosal Cassaday que realiza un trabajo excelente mostrando toda la fuerza y contundencia del Capitán sobre el terreno. No le gusta la guerra al bueno de Steve Rogers, sin embargo, es su forma de vida y Cassaday consigue que el lector se emocione y vibre viendo ante sus ojos a un soldado capaz de las mayores proezas posibles en combate.

Os dejo varios ejemplos de un arrollador Capitán América:

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Mi consejo para aquellas personas que se acerquen a esta obra es que no le busquen tres pies al gato y disfruten de esta historia, porque la misma no esconde que, detrás de todo ese furor estadounidense, existen muchísimos fallos que les han llevado a repercusiones y consecuencias terribles para su propia existencia. Aquí no se edulcora el ADN bélico de Estados Unidos sino que se van sucediendo una serie de dardos lanzados por el Capitán que sirven para que nadie piense que se puede jugar en el mercado de la guerra sin que después los que un día fueron tus amigos puedan convertirse de repente en todo lo contrario. Eso es lo que también me ha gustado de este cómic y lo que hace que el discurso del Capi tenga más verdad en su fondo y en su forma.

Conclusión: cualquier fan del Capitán América debería tener esta historia. Son seis grapas que se leen de manera muy entretenida y además sirve como homenaje/lección tras lo sucedido el 11 de septiembre de 2001. Tiene escenas que te hacen recordar esos momentos, porque, como se suele decir, todo el mundo sabe lo que estaba haciendo cuando tuvo lugar el atentado. Acción, entretenimiento y varios recados a los extremismos dentro del furor patriótico que se necesitaba en ese momento. Si gustan, disfruten de la lectura.

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