L D (EFE)
La alcaldesa de Gijón, Paz Fernández Felgueroso, presidió en el Café Gijón de Madrid la lectura del fallo del jurado, presidido por Rosa Regás y formado también por los escritores José María Guelbenzu, Jose Avelló, Mariano Antolín y Ponc Puig de Vall. Presentada bajo el pseudónimo M.T., Rosa Regás abrió la placa en la que se desveló el nombre del escritor ganador y leyó el acta en la que se destacaba "el placer de la lectura" de su novela.
Es una obra, según el acta del jurado leída por Rosa Regás, de "riesgo narrativo, tanto en su construcción como en su estilo" y que relata "un largo interrogatorio al que un torturador y un psiquiatra someten al personaje principal", en una narración que "nos revela una realidad moral miserable" que conduce al protagonista, vinculado con el terrorismo y con un "compromiso político forzado", hacia unos miedos abismales. Tras conocer el fallo por un mensaje que el jurado dejó en el contestador telefónico de su casa en Madrid, Víctor Chamorro, nacido en Hervás (Cáceres) en 1940, se desplazó al Café Gijón para celebrar el premio.
El escritor se mostró en declaraciones a los periodistas, muy contento pero también muy extrañado, ya que contó que había escrito esta novela hace 25 años y que, desde entonces, no había conseguido publicarla pese a que la había mandado a casi todas las editoriales y concursos literarios. Chamorro, que se describió como un escritor que venía "de muy lejos" y "de su época", fue considerado en sus comienzos literarios como "el eterno finalista", ya que sus dos primeras obras, "El santo y el demonio" (1963) y "El adúltero y Dios" (1964), fueron finalistas del Premio Planeta, y la tercera, "Amores de invierno" (1966), lo fue del Blasco Ibáñez. Obtuvo por fin su primer premio, el Urquiza, con "La venganza de las ratas" (1967), y, un año más tarde, fue de nuevo galardonado con el Premio Ateneo Jovellanos de Gijón por "El seguro. Enfermos pobres, enfermos ricos".
Entre sus obras, clasificadas dentro de la corriente del realismo social y de literatura de denuncia, figuran también "Sin raíces" (1970), "El muerto resucitado" (1984), "El pasmo" (1987), "Reunión patriótica" (1995) y "El pequeño Werther" (1997), además de libros de viajes como "Las Hurdes. Tierra sin tierra" y de enseñanza. Su novela "La hora del barquero" ha sido seleccionada de entre las 227 obras presentadas, procedentes de quince países distintos y de casi todas las comunidades autónomas españolas, según destacó la alcaldesa de Gijón, quien señaló que este certamen pretende "alentar la libre expresión" literaria.
Creado en 1949 por el actor y escritor Fernando Fernán Gómez cuando el café madrileño acogía tertulias de literatos y artistas, en una época en la que el ganador del certamen obtenía 1.500 pesetas, el premio fue recuperado en 1989 por el Ayuntamiento de Gijón, coincidiendo con la celebración de su centenario y con la remodelación de sus instalaciones. Ana María Matute, Carmen Martín Gaite, Luis Mateo Díez, Eduardo Mendicuti, Fernando Quiñones o José Carlos Somoza, figuran entre los galardonados con este premio, que en su últimas ediciones recayó en Yolanda González (2001), Víctor Mañas (2000) y José Luis Muñoz (1999).
Es una obra, según el acta del jurado leída por Rosa Regás, de "riesgo narrativo, tanto en su construcción como en su estilo" y que relata "un largo interrogatorio al que un torturador y un psiquiatra someten al personaje principal", en una narración que "nos revela una realidad moral miserable" que conduce al protagonista, vinculado con el terrorismo y con un "compromiso político forzado", hacia unos miedos abismales. Tras conocer el fallo por un mensaje que el jurado dejó en el contestador telefónico de su casa en Madrid, Víctor Chamorro, nacido en Hervás (Cáceres) en 1940, se desplazó al Café Gijón para celebrar el premio.
El escritor se mostró en declaraciones a los periodistas, muy contento pero también muy extrañado, ya que contó que había escrito esta novela hace 25 años y que, desde entonces, no había conseguido publicarla pese a que la había mandado a casi todas las editoriales y concursos literarios. Chamorro, que se describió como un escritor que venía "de muy lejos" y "de su época", fue considerado en sus comienzos literarios como "el eterno finalista", ya que sus dos primeras obras, "El santo y el demonio" (1963) y "El adúltero y Dios" (1964), fueron finalistas del Premio Planeta, y la tercera, "Amores de invierno" (1966), lo fue del Blasco Ibáñez. Obtuvo por fin su primer premio, el Urquiza, con "La venganza de las ratas" (1967), y, un año más tarde, fue de nuevo galardonado con el Premio Ateneo Jovellanos de Gijón por "El seguro. Enfermos pobres, enfermos ricos".
Entre sus obras, clasificadas dentro de la corriente del realismo social y de literatura de denuncia, figuran también "Sin raíces" (1970), "El muerto resucitado" (1984), "El pasmo" (1987), "Reunión patriótica" (1995) y "El pequeño Werther" (1997), además de libros de viajes como "Las Hurdes. Tierra sin tierra" y de enseñanza. Su novela "La hora del barquero" ha sido seleccionada de entre las 227 obras presentadas, procedentes de quince países distintos y de casi todas las comunidades autónomas españolas, según destacó la alcaldesa de Gijón, quien señaló que este certamen pretende "alentar la libre expresión" literaria.
Creado en 1949 por el actor y escritor Fernando Fernán Gómez cuando el café madrileño acogía tertulias de literatos y artistas, en una época en la que el ganador del certamen obtenía 1.500 pesetas, el premio fue recuperado en 1989 por el Ayuntamiento de Gijón, coincidiendo con la celebración de su centenario y con la remodelación de sus instalaciones. Ana María Matute, Carmen Martín Gaite, Luis Mateo Díez, Eduardo Mendicuti, Fernando Quiñones o José Carlos Somoza, figuran entre los galardonados con este premio, que en su últimas ediciones recayó en Yolanda González (2001), Víctor Mañas (2000) y José Luis Muñoz (1999).
