L D (EFE)
En la exposición, que sólo podrá contemplarse en Salamanca y cuyos fondos proceden en el cuarenta por ciento de los casos de colecciones y museos extranjeros, se realiza un recorrido que abarca desde el romanticismo de finales del siglo XIX para pasear por todo el XX: el impresionismo, el cubismo, y la recuperación del arte figurativo en las últimas décadas.
Dibujos de Picasso, Cezanne, Degas, Bonnard, Giacometti, Modigliani, Magritte, Zuloaga, Sorolla, Foujita, Dalí o Miró, entre otros, pueblan las paredes de la Sala San Eloy y permiten observar cómo ha evolucionado el arte en los últimos cien años y las formas tan diferentes en que unos y otros creadores se enfrentaban al papel en blanco.
Al igual que pintores, escultores y arquitectos, tampoco escaparon a la tentación del cuaderno literatos como Federico García Lorca o Rafael Alberti, quienes aportan a la exposición un "Figurín para un ballet" de 1926 y un dibujo a tinta sobre el papel, sin título, de 1978.
"En España no hay conciencia de la importancia del dibujo", dijo la comisaria, Marisa Oropesa, a cuyo juicio se da una "importante carencia" de este tipo de obra en los museos españoles, al igual que sucede con la escultura. Marisa Oropesa comentó que los coleccionistas españoles tienden a comprar únicamente lienzos, y en cierta forma desprecian otro tipo de soportes como el papel o el cartón, a pesar de que es en los dibujos donde se plasma "la primera expresión del artista" y, en algunos casos, los bocetos para importantes obras posteriores.
Dibujos de Picasso, Cezanne, Degas, Bonnard, Giacometti, Modigliani, Magritte, Zuloaga, Sorolla, Foujita, Dalí o Miró, entre otros, pueblan las paredes de la Sala San Eloy y permiten observar cómo ha evolucionado el arte en los últimos cien años y las formas tan diferentes en que unos y otros creadores se enfrentaban al papel en blanco.
Al igual que pintores, escultores y arquitectos, tampoco escaparon a la tentación del cuaderno literatos como Federico García Lorca o Rafael Alberti, quienes aportan a la exposición un "Figurín para un ballet" de 1926 y un dibujo a tinta sobre el papel, sin título, de 1978.
"En España no hay conciencia de la importancia del dibujo", dijo la comisaria, Marisa Oropesa, a cuyo juicio se da una "importante carencia" de este tipo de obra en los museos españoles, al igual que sucede con la escultura. Marisa Oropesa comentó que los coleccionistas españoles tienden a comprar únicamente lienzos, y en cierta forma desprecian otro tipo de soportes como el papel o el cartón, a pesar de que es en los dibujos donde se plasma "la primera expresión del artista" y, en algunos casos, los bocetos para importantes obras posteriores.
