L. D. / EFE.-
Al mismo tiempo que Egipto florecía a orillas del Nilo, 5.000 años atrás, una cultura casi tan compleja empezaba a despuntar en Perú, donde los arqueólogos han encontrado los restos de la civilización más antigua de América.
Jonathan Haas, antropólogo de dicho museo y quien ha dirigido la investigación, ha manifestado que "es sorprendente. Conocíamos Caral desde hace casi cien años, pero la ausencia de cerámica, y otros datos que nos faltaban, no nos habían permitido darnos cuenta de la antigüedad de este sitio". En la investigación, Haas estuvo acompañado por arqueólogos de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, en Lima, y de la Universidad de Illinois en EEUU.
Según el investigador, las plataformas de piedra de más de seiscientos metros, los muros de hasta veinte metros de elevación y las pirámides de más de 150 metros de planta indican que Caral "era un inmenso complejo en una de las civilizaciones más tempranas de América". Las pruebas de radiocarbono para determinar la antigüedad han demostrado que las bolsas de junco trenzadas para transportar materiales en la construcción de la ciudad datan al menos de 2.627 años antes de Cristo.
El hecho de que los juncos sean una planta anual con una duración limitada permite que la datación de las pruebas de carbono sea extremadamente exacta y demuestra que Caral es la más antigua de las grandes ciudades encontradas hasta ahora en América.
Caral posee algunos de los mayores edificios encontrados en el valle de Supe, con plataformas en las que caben dos estadios de fútbol y construcciones de cinco plantas. La basura hallada en algunos habitáculos revela que fueron utilizados como viviendas, y se han encontrado las plazas circulares en las que se desarrollaba buena parte de la vida social. Haas agregó que uno de los grandes enigmas de Caral ha sido la ausencia de cerámica entre los restos, lo que hacía dudar de que se tratara de una gran ciudad. El antropólogo dijo que "el problema es que la cerámica no había sido todavía descubierta en Perú cuando Caral se convirtió en un gran asentamiento".
Caral tira por tierra la creencia de que las civilizaciones complejas sólo pueden florecer en un período en el que exista la cerámica, que permite el almacenamiento del grano. Esta ciudad no poseía grano de ningún tipo, usado como moneda en muchas partes del mundo, pero cultivaba plantas mediante un sistema de irrigación. Al respecto, Haas precisó que "la planificación que requiere el regadío y la gran cantidad de mano de obra necesitada para construir una ciudad indican que Caral era el centro de un estado con gran poder".
Winifred Creamer, arqueóloga de la Universidad de Illinois que ha participado en los estudios, ha señalado que los habitantes de Caral y del valle de Supe usaron probablemente un tipo diferente de moneda, el pescado seco. Los sistemas basados en el intercambio de grano han sido comunes en todo el mundo, pero el pescado seco pudo cumplir esta misión hasta que hubo maíz disponible.
Según Haas, el descubrimiento de la ciudad más antigua de América es de gran trascendencia para la arqueología andina y obligará a revisar buena parte de las ideas que existían sobre las culturas americanas.
Jonathan Haas, antropólogo de dicho museo y quien ha dirigido la investigación, ha manifestado que "es sorprendente. Conocíamos Caral desde hace casi cien años, pero la ausencia de cerámica, y otros datos que nos faltaban, no nos habían permitido darnos cuenta de la antigüedad de este sitio". En la investigación, Haas estuvo acompañado por arqueólogos de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, en Lima, y de la Universidad de Illinois en EEUU.
Según el investigador, las plataformas de piedra de más de seiscientos metros, los muros de hasta veinte metros de elevación y las pirámides de más de 150 metros de planta indican que Caral "era un inmenso complejo en una de las civilizaciones más tempranas de América". Las pruebas de radiocarbono para determinar la antigüedad han demostrado que las bolsas de junco trenzadas para transportar materiales en la construcción de la ciudad datan al menos de 2.627 años antes de Cristo.
El hecho de que los juncos sean una planta anual con una duración limitada permite que la datación de las pruebas de carbono sea extremadamente exacta y demuestra que Caral es la más antigua de las grandes ciudades encontradas hasta ahora en América.
Caral posee algunos de los mayores edificios encontrados en el valle de Supe, con plataformas en las que caben dos estadios de fútbol y construcciones de cinco plantas. La basura hallada en algunos habitáculos revela que fueron utilizados como viviendas, y se han encontrado las plazas circulares en las que se desarrollaba buena parte de la vida social. Haas agregó que uno de los grandes enigmas de Caral ha sido la ausencia de cerámica entre los restos, lo que hacía dudar de que se tratara de una gran ciudad. El antropólogo dijo que "el problema es que la cerámica no había sido todavía descubierta en Perú cuando Caral se convirtió en un gran asentamiento".
Caral tira por tierra la creencia de que las civilizaciones complejas sólo pueden florecer en un período en el que exista la cerámica, que permite el almacenamiento del grano. Esta ciudad no poseía grano de ningún tipo, usado como moneda en muchas partes del mundo, pero cultivaba plantas mediante un sistema de irrigación. Al respecto, Haas precisó que "la planificación que requiere el regadío y la gran cantidad de mano de obra necesitada para construir una ciudad indican que Caral era el centro de un estado con gran poder".
Winifred Creamer, arqueóloga de la Universidad de Illinois que ha participado en los estudios, ha señalado que los habitantes de Caral y del valle de Supe usaron probablemente un tipo diferente de moneda, el pescado seco. Los sistemas basados en el intercambio de grano han sido comunes en todo el mundo, pero el pescado seco pudo cumplir esta misión hasta que hubo maíz disponible.
Según Haas, el descubrimiento de la ciudad más antigua de América es de gran trascendencia para la arqueología andina y obligará a revisar buena parte de las ideas que existían sobre las culturas americanas.
