L. D.
El Ayuntamiento de Madrid ha tenido la gran idea de reunir, por primera vez, algo más de sesenta obras de Eduardo Úrculo. La selección de piezas, que desde este jueves pueden apreciarse en el Centro Cultural Casa de Vacas, recorren la trayectoria del artista vasco desde 1957 hasta la actualidad, es decir, componen la primera retrospectiva que se organiza en torno a su obra.
Tratar de resumir toda la carrera artística de Úrculo, significa hablar de varias etapas. La primera de ellas estuvo caracterizada por un lenguaje violento, según ha explicado el propio creador “la pintura era una especie de arma de combate para dar testimonio de la cuestión social y política”. Este sentimiento dio paso a una fase en la que cultivó la denominada iconografía neocastiza y que finalizó en los años 60 cuando Eduardo Úrculo se siente atraído por la pintura erótica.
Fatigado y cansado de los desnudos, el pintor inicia una especie de crónica intimista que resulta ser la que mayor popularidad da a su obra. Es el momento de sus chaquetas, sombreros, camas, sillas y paraguas olvidados. Todos ellos, elementos que simbolizan el viaje de nuestra contemporaneidad.
Los viajes de Úrculo
Nacido en Santurce (Vizcaya), pero criado en la localidad asturiana de Langreo, Eduardo Úrculo se autodefine como un artista figurativo. Influenciado por el informalismo de Westerdahl, el pintor comienza a realizar algunas ilustraciones para las revistas Triunfo y Ruedo Ibérico , trabajos que posteriormente serían expuestos a mediados de la década de los 60 en algunas muestras individuales y colectivas cuyos catálogos corrieron a cargo de literatos consagrados como José Hierro y Camilo José Cela.
El paso del autor de Viaje Peligroso (1996) por Alemania, Dinamarca y Suecia, le sirve para entrar en contacto con el “pop” americano, una tendencia que ejerció una gran influencia en la evolución artística del pintor. Reconocido y admirado, Úrculo también ha sido motivo de polémica. La crítica social que ejercía a través de sus piezas fue censurada durante la dictadura en alguna ocasión.
A partir de la década de los 80, Eduardo Úrculo inició una etapa marcada por el prestigio nacional e internacional de su obra. Participante en cualquier muestra o exposición de arte contemporáneo con pretensiones, el artista se ha convertido en estos últimos años en uno de los más importantes creadores españoles de vanguardia.
Tratar de resumir toda la carrera artística de Úrculo, significa hablar de varias etapas. La primera de ellas estuvo caracterizada por un lenguaje violento, según ha explicado el propio creador “la pintura era una especie de arma de combate para dar testimonio de la cuestión social y política”. Este sentimiento dio paso a una fase en la que cultivó la denominada iconografía neocastiza y que finalizó en los años 60 cuando Eduardo Úrculo se siente atraído por la pintura erótica.
Fatigado y cansado de los desnudos, el pintor inicia una especie de crónica intimista que resulta ser la que mayor popularidad da a su obra. Es el momento de sus chaquetas, sombreros, camas, sillas y paraguas olvidados. Todos ellos, elementos que simbolizan el viaje de nuestra contemporaneidad.
Los viajes de Úrculo
Nacido en Santurce (Vizcaya), pero criado en la localidad asturiana de Langreo, Eduardo Úrculo se autodefine como un artista figurativo. Influenciado por el informalismo de Westerdahl, el pintor comienza a realizar algunas ilustraciones para las revistas Triunfo y Ruedo Ibérico , trabajos que posteriormente serían expuestos a mediados de la década de los 60 en algunas muestras individuales y colectivas cuyos catálogos corrieron a cargo de literatos consagrados como José Hierro y Camilo José Cela.
El paso del autor de Viaje Peligroso (1996) por Alemania, Dinamarca y Suecia, le sirve para entrar en contacto con el “pop” americano, una tendencia que ejerció una gran influencia en la evolución artística del pintor. Reconocido y admirado, Úrculo también ha sido motivo de polémica. La crítica social que ejercía a través de sus piezas fue censurada durante la dictadura en alguna ocasión.
A partir de la década de los 80, Eduardo Úrculo inició una etapa marcada por el prestigio nacional e internacional de su obra. Participante en cualquier muestra o exposición de arte contemporáneo con pretensiones, el artista se ha convertido en estos últimos años en uno de los más importantes creadores españoles de vanguardia.
