La nueva Ley pondrá punto final a la norma aprobada en 1974 por la dictadura de Augusto Pinochet. Desde ese año y hasta 1990, el Consejo de Calificación Cinematográfica, integrado exclusivamente por militares, se encargaba de decidir qué títulos podían ser visionados por los chilenos.
Con la restauración de la democracia en 1990, este organismo abrió un poco la mano para permitir el acceso de funcionarios públicos y representantes de colectivos sociales. Pero sin embargo mantuvo su capacidad de prohibir o autorizar las películas y de asignarles una calificación para su exhibición.
Ahora, casi treinta años después, los chilenos podrán visionar todo tipo de cine sin necesidad de tener que pasar por la censura previa. El presidente Ricardo Lagos ha enviado con carácter de urgencia un proyecto de ley que terminará con esta prohibición, y que permitirá, según el Jefe del Ejecutivo, “tener un país donde nadie le diga a los demás lo que tienen que leer, ver y escuchar”. Curiosamente, la norma tuvo como escenario de su firma una sala de exhibición.
Aunque el proyecto no eliminará el Consejo de Calificación Cinematográfica, todos sus miembros serán reemplazados por otros profesionales procedentes del mundo de la psicología, la medicina o el periodismo. Junto a ellos, trabajarán expertos en cine y críticos cinematográficos. Ricardo Lagos ha anunciado que, después del cine, habrá que abordar la reforma constitucional que termine definitivamente con la censura en Chile.
