La presencia de estos insectos xilófagos, que viven en ambientes húmedos y templados, sin luz, lo que facilita su reproducción, se detectó en el marco de la puerta de un palco, que habían dejado prácticamente hueco. A partir de ese momento cundió la alarma y se realizaron una serie de revisiones y se comprobó que son varias las vigas de madera afectadas por las termitas. Los técnicos aseguran que se trata de una situación compleja, pero de momento no peligrosa.
"Los daños que ocasionan las termitas sólo se detectan cuando ya están hechos, porque ni hacen agujeros ni se les oye comerse la madera, como a las carcomas", explicaron los arquitectos. "Hay que actuar con urgencia y precisión, como se ha descubierto a tiempo, no hay riesgos, aunque sí un coste económico que todavía se desconoce", indicaron.
Una vez se conozca la situación, los técnicos tendrán que actuar en varias direcciones, todas ellas encaminadas a sanear el edificio, mediante productos químicos que matan los insectos ya existentes y evitar su reproducción. Asimismo tendrán que crear barreras en el terreno sobre el que se asienta el teatro, para evitar futuras plagas, además de sustituir los elementos dañados. "Se trata de aislar al máximo el edificio", agregaron.
El Teatro María Guerrero tenía previsto reabrir sus puertas el próximo 5 de febrero, con "El cementerio de automóviles" de Fernando Arrabal, un espectáculo estrenado en Santander en agosto y que actualmente está en gira por toda España. Este montaje iba a estar en cartel hasta la presentación, en primavera, del nuevo en el que trabaja el director del CDN, Juan Carlos Pérez de la Fuente, "Muerte de un viajante", de Arthur Miller, protagonizado por María Jesús Valdés y José Sacristán.

ESTÁ EN OBRAS DESDE JUNIO
El Teatro María Guerrero cerrado por las termitas
Un foco de termitas que ha sido detectado en el lateral izquierdo de la sala y el vestíbulo del teatro madrileño María Guerrero ha impedido que abra sus puertas el 5 de febrero como se había previsto, tras la culminación de las obras de rehabilitación. Aunque los técnicos a cargo de la restauración confían en que no se trata de una plaga, han comenzado a hacer una serie de catas para comprobar el estado de la estructura y determinar qué pasos a tomar. "El problema no es el daño hecho, es la propia existencia del insecto", dijeron los técnicos.
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