
Los síntomas digestivos son realmente comunes en la población, independientemente de la edad, la etnia, el sexo biológico y otros factores, de hecho, hasta un 40 % de los habitantes de la Tierra tienen trastornos digestivos funcionales. ¿Por qué sucede esto? ¿Cuáles son los síntomas característicos? Para saber si alguien tiene síntomas digestivos no hay más que observar síntomas como dolor abdominal, flatulencias, reflujo gastroesofágico y cambios en las deposiciones. Pero, ¿Por qué se producen tanto estos problemas? Generalmente entre los principales sospechosos de malestar gastrointestinal, se encuentra la infección por la bacteria Helicobacter pylori y, aunque muchas veces es asintomática, este cuadro clínico puede derivar en ciertas complicaciones, como la inflamación del revestimiento del estómago, la aparición de úlceras e incluso ciertos tipos de cáncer.
Hay que recordar que la infección por Helicobacter pylori se produce cuando esta bacteria infecta el estómago y, por lo general, esto ocurre en la infancia. Esta bacteria infecta el estómago y está asociada con diversas enfermedades gastrointestinales, incluyendo la gastritis crónica, las úlceras pépticas y el cáncer gástrico. Los síntomas característicos de una infección por H. pylori pueden variar en intensidad y manifestación, dependiendo de la severidad de la infección. Hay que destacar que, en general, la H. pylori no causa síntomas, pero puede romper la capa protectora interna en el estómago de algunas personas y causar inflamación. Esto puede causar gastritis o una úlcera péptica, pero también puede causar otros síntomas, como hinchazón, náuseas y pérdida de peso.
Pero, ¿Cómo se puede contagiar uno de helicobacter pylori? Hay que saber que las infecciones por H. pylori se pueden transmitir de persona a persona, especialmente si las personas infectadas no se lavan las manos minuciosamente después de cada deposición. Pero además, como la bacteria también se puede transmitir a través de los besos u otro contacto cercano, las infecciones tienden a agruparse en las familias y entre las personas que viven en residencias de ancianos y otras instalaciones supervisadas. ¿Dónde se aloja la bacteria? Las bacterias Helicobacter pylori crecen en la capa mucosa protectora del revestimiento gástrico, donde están menos expuestas a los jugos gástricos, muy ácidos. Además, produce amoniaco, que ayuda a protegerla del ácido gástrico permitiéndole romper la capa de moco y penetrar en su interior.
Síntomas
La mayoría de las personas con infección por Helicobacter pylori nunca presentarán signos ni síntomas. Científicamente todavía no se sabe por qué muchas personas no tienen síntomas, pero es posible que algunas personas nazcan con una mayor resistencia a los efectos nocivos de Helicobacter pylori. Pero, cuando se manifiestan los signos y síntomas de la infección por Helicobacter pylori, suelen estar relacionados con una gastritis o una úlcera péptica y comprenden los siguientes:
- Dolor o ardor en el estómago: Uno de los síntomas más comunes de la infección por H. pylori es el dolor abdominal, que suele ser descrito como una molestia o ardor en la zona del estómago. Este dolor puede ser más intenso cuando el estómago está vacío, como entre comidas o durante la noche, y puede aliviarse temporalmente al comer o tomar antiácidos.
- Náuseas
- Pérdida del apetito
- Dispepsia o indigestión: Las personas afectadas pueden experimentar sensación de plenitud, hinchazón, eructos, y náuseas. En algunos casos, la infección puede causar vómitos. Estos síntomas pueden llevar a una pérdida de apetito y, en consecuencia, a una pérdida de peso involuntaria.
- Eructos frecuentes
- Hinchazón
- Pérdida de peso involuntaria
- Úlceras pépticas, las cuales son llagas abiertas que se desarrollan en el revestimiento del estómago o en la primera parte del intestino delgado. Las úlceras pueden causar síntomas más severos como dolor agudo o ardiente, que puede irradiar hacia la espalda. Las úlceras sangrantes pueden manifestarse a través de vómitos con sangre o heces de color negro o alquitranadas, lo cual indica la presencia de sangre digerida.
- Gastritis atrófica y cáncer gástrico: Además, la infección crónica por H. pylori se asocia con un mayor riesgo de desarrollar gastritis atrófica y cáncer gástrico. Aunque muchas personas con infección por H. pylori pueden no presentar síntomas, aquellos con síntomas persistentes y severos deben buscar atención médica para el diagnóstico y tratamiento adecuado.
¿Qué vías de contagio de esta bacteria existen?
Presente en la saliva, las heces y la placa dental, el contagio de Helicobacter pylori puede producirse entre personas por contacto directo con la saliva, el vómito o la materia fecal. También puede ocurrir cuando alguien toca un objeto contaminado, como una toalla, y luego se lleva las manos a la boca. Sin embargo, no se conoce exactamente su mecanismo de transmisión. Lo que sí se sabe es que la infección suele producirse en la infancia, mientras que es raro que pase en la edad adulta.
Además hay que destacar que generalmente en los países desarrollados, tiene lugar en el ámbito familiar, entre padres e hijos o hermanos, donde existe contacto en forma de beso y se comparten objetos con frecuencia. También puede darse entre las personas que viven en residencias de ancianos y otros recintos donde es habitual el contacto cercano. En los países en vías de desarrollo, en cambio, es más común que el contagio se produzca a través de alimentos o aguas contaminadas con heces. En todo caso, el riesgo de contraerla es mayor para las personas que viven en condiciones de hacinamiento o insalubres, sin acceso a agua limpia y potable, al igual que para quienes conviven con una persona que ya padezca la infección. De hecho, la prevalencia de la infección por Helicobacter pylori se acerca al 80% en las naciones poco desarrolladas, de acuerdo a la Fundación Española del Aparato Digestivo (FEAD).
Factores de riesgo
Las personas suelen infectarse con Helicobacter pylori durante la infancia. Los factores de riesgo para la infección por Helicobacter pylori están relacionados con las condiciones de vida en la infancia, tales como:
- Vivir en condiciones de hacinamiento. Vivir en una casa con muchas otras personas puede aumentar el riesgo de una infección por Helicobacter pylori.
- Vivir sin una fuente confiable de agua limpia. Tener un suministro confiable de agua limpia y potable contribuye a reducir el riesgo de Helicobacter pylori.
- Vivir en un país en vías de desarrollo. Vivir en países en vías de desarrollo aumenta el riesgo de infección por Helicobacter pylori. Esto puede ser porque el hacinamiento y las condiciones de vida insalubres pueden ser más comunes en países en vías de desarrollo.
- Vivir con una persona que tiene infección por Helicobacter pylori. Si alguien con quien se vive tiene una infección por Helicobacter pylori, es más probable que se tenga una infección por Helicobacter pylori.
Complicaciones de la infección por Helicobacter pylori
Prácticamente todas las personas con infección por H. pylori desarrollan inflamación estomacal (gastritis), que puede afectar la totalidad del estómago o solo la parte inferior. Esta infección puede a veces derivar en gastritis erosiva, y tal vez incluso en una úlcera gástrica. Hay que recordar que la bacteria H. pylori contribuye a la formación de úlceras porque aumenta la producción de ácido, altera las defensas normales del estómago contra el ácido gástrico y produce toxinas. La infección a largo plazo con H. pylori aumenta el riesgo de cáncer de estómago.

