
Los ciudadanos italianos ya pueden denunciar directamente los casos de maltrato animal contra gambas, langostas, camarones o cangrejos gracias a proyecto SOS Crustáceos lanzado por la organización animalista Animal Law Italia. En su página web animan a denunciar a todos aquellos que hayan visto una langosta viva sobre hielo o un cangrejo fuera del agua con las pinzas atadas.
La asociación lamenta que se mantenga a las langostas vivas en cámaras frigoríficas, se les ate las pinzas por seguridad, que se les mantenga en ayunas o "se les obligue a convivir con otros individuos" en la pecera a pesar de que son especies que prefieren una vida solitaria. "Como juristas, abogados y científicos, creemos que ha llegado el momento de intervenir para garantizar que los crustáceos decápodos reciban finalmente la protección que merecen", señalan.
El objetivo final es influir en el Gobierno de Giorgia Meloni para que reconozca el bienestar de los crustáceos, establezca qué conductas se consideran "delito" y regule sobre las prácticas de la industria alimentaria en este sentido. Aunque en Italia no existen leyes sobre el bienestar de los crustáceos, sí ha habido varias condenas con multas de entre 2.000 y 5.000 euros por dejarles vivo sobre el hielo, tal y como recuerda Eurogroup for Animals.
También en España
En España, el grupo animalista FAADA ha pedido al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación que prohíba hervir vivos a los crustáceos, el método más utilizado en nuestro país. También exige que, como sucede con el resto de animales destinados al consumo, se obligue a aplicar un método de aturdimiento previo.
"Varios estudios indican que los crustáceos son seres sintientes, y la práctica de sumergirlos vivos en agua hirviendo es un método cruel que les provoca signos de una enorme angustia antes de su muerte", señala FAADA.
"No queremos que los crustáceos se utilicen para consumo humano, pero mientras esto siga pasando, consideramos imprescindible actuar. Por ello, ya llevamos meses pidiendo a las principales cadenas de supermercados que mejoren sus políticas de bienestar animal y eviten que los crustáceos que venden acaben siendo sometidos a la cocción en vivo por parte de sus clientes", señala la organización.

