
Desde que regresó de su participación en Supervivientes 2020, Rocío Flores ha cambiado su estilo de vida y poco queda de la joven que entró en el reality. Durante su estancia en Honduras, la hija de Rocío Carrasco y Antonio David Flores perdió dieciséis kilos, un cambio más que notable que continuó a su regreso a España. Desde entonces, Rocío ha conseguido mantener su figura y se ha sometido a varios tratamientos y retoques estéticos que la han transformado por completo.
Hace tan solo unos días, mostró el antes y después de su rostro tras someterse a una bichectomía, una cirugía en la que se extirpa el tejido graso del rostro. Con esta intervención, a logrado afinar su cara y resaltar sus pómulos. Sin embargo este no es el único retoque que tenía previsto la joven en su rostro.

Esta semana, ha confirmado a sus seguidores en las redes sociales que ha comenzado un nuevo tratamiento de ortodoncia invisible. Durante las próximas semanas, la influencer tendrá que llevar todo el día unas férulas con las que busca mejorar su sonrisa y continuar con estos cambios que le hacen sentirse mejor consigo misma.
"Ya no es que sea una persona nueva físicamente", comentó hace unos días, "psicológicamente alucinaríais del crecimiento personal que me enseñó esta experiencia", aseguró refiriéndose a su paso por Supervivientes.
