La gravedad de la situación es tal que lo más democrático sería dejar que los ciudadanos pudieran opinar, es decir, celebrar con urgencia unas elecciones generales.
Lo peor de la sentencia de Gürtel es el bofetón que los tres magistrados le endilgan a Rajoy al acusarle de haber dado explicaciones poco verosímiles para evitar el desdoro del reproche social.
En esta época amenazada por el golpismo nacionalista y el populismo totalitario, en el que un juez es acosado por el mismísimo ministro de Justicia, el ejemplo y las ideas de Unamuno son hoy tan necesarios como en 1936.