La condena a un año de cárcel, de la que es objeto tanto Arat Dink como el propietario de la revista, Serkis Seropyan, se basa en una entrevista a Hrant Dink publicada en 2006.
En ella, Hrant Dink se quejaba de que el juicio contra él había sido "discriminatorio" y calificaba de genocidio las matanzas de armenios cometidas por el Imperio Otomano en 1915.
Este asunto es un tema tabú en Turquía y precisamente este jueves las autoridades turcas criticaron duramente a EEUU por la aprobación de una resolución parlamentaria en la que se condena dicho genocidio.
Ambos condenados apelarán la sentencia aunque ninguno de los dos irá a la cárcel por no tener antecedentes penales.
La ONG turca Asociación de Derechos Humanos (IHD) criticó el veredicto como "humillante" y como "una violación a la libertad de expresión.
Otros escritores e intelectuales turcos, como el Nobel Orhan Pamuk o la escritora Elif Safak, se han enfrentado a las mismas acusaciones aunque todos, excepto los Dink, fueron absueltos.
La Unión Europea ha presionado a Turquía para que elimine ese artículo a lo que el gobierno islamista moderado ha respondido positivamente, aunque de momento no ha tocado el redactado legal.
El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, ha señalado en diversas ocasiones la necesidad de "reforzar la independencia del poder judicial", cuya reforma podría tener lugar en la nueva constitución que prepara su ejecutivo.
Pero los jueces turcos forman parte del poderoso "estamento laico", que junto a los militares, están empeñados en defender el actual "status quo" y sus valores seculares y nacionalistas, por lo que se opone férreamente a las reformas del actual gobierno.


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