L D (Agencias) Casi dos meses después del traslado del etarra Iñaki de Juana Chaos a la prisión de Aranjuez desde el hospital de San Sebastián, donde fue ingresado tras chantajear al gobierno con una huelga de hambre, Mercedes Gallizo ha reconocido en una entrevista concedida a Europa Press que las circunstancias influyeron en la decisión de devolverle a la cárcel. Con estas palabras alude al hecho de que sólo un día antes de que De Juana regresara a su celda ETA había anunciado el fin del alto el fuego.
Según la directora general de Instituciones Penitenciarias, tanto en la decisión de aplicar la prisión atenuada a De Juana Chaos, como en la que condujo a que terminase de cumplir condena en la cárcel de Aranjuez, pesó "la coyuntura" del momento. Aún así, Gallizo recalca que el "elemento determinante" en cada caso fueron los informes médicos emitidos en una u otra dirección.
Un centenar de casos similares
En el caso de la aplicación del artículo 100.2 del Reglamento de Régimen Penitenciario, que flexibilizaba su situación en segundo grado, se produjo una valoración médica "unánime", tanto por los médicos del Doce de Octubre madrileño como por los forenses de la Audiencia Nacional.
Todos determinaron que corría "un riesgo vital importante y que necesitaba una recuperación que no podía hacer en prisión". Además, en la entrevista concedida a Europa Press Gallizo se escuda en que no es una decisión "infrecuente" en Instituciones Penitenciarias. Para Gallizo, cada año se producen un centenar de casos similares.
"Consecuencias" de la muerte de De Juana
Al ser preguntada por una de las razones que esgrimieron el presidente del Gobierno y el ministro del Interior acerca de que la decisión sobre la prisión atenuada podía "salvar vidas", Gallizo responde que "la realidad está compuesta de muchas cosas y en este caso también había un elemento que sobrevolaba el asunto: las consecuencias que podía tener el hecho de que una persona como ésta muriese en prisión".
"Podía, desde luego, tener unas consecuencias que no sé yo tampoco evaluar, pero que, intuyo, podían haber sido muy difíciles en la reacción que desde ese mundo podía haber suscitado. Ese es un elemento que indudablemente estaba ahí y que un Gobierno también tiene que evaluar, dentro del estricto cumplimiento de la Ley y del Reglamento", afirma la directora de Instituciones Penitenciarias. En todo caso, sostiene, "la obligación de un Gobierno es salvar vidas, de todos, incluso de aquellos que han cometido delitos que nos producen un gran rechazo".
El futuro del etarra
Por otro lado, Gallizo adelanta que "no es previsible" que la situación penitenciaria del etarra cambie de aquí a su salida de prisión, prevista para el verano de 2008. La Junta de Tratamiento de Aranjuez se reunió el pasado 2 de agosto y acordó proponer que se le dejase de aplicar el artículo 100.2 de prisión atenuada debido a la mejora de su estado de salud. También propuso que siguiese clasificado en segundo grado, lo que fue ratificado al día siguiente por la Dirección General.
La Junta de Tratamiento deberá reunirse dentro de seis meses para reconsiderar la situación del preso, como hace con el resto de internos. Según Gallizo, en este momento la salud de De Juana está "estabilizada". "Aunque tiene secuelas de las huelga de hambre que ha protagonizado, son unas secuelas que no ponen en riesgo su vida y que pueden ser tratadas dentro del ámbito penitenciario", razona.
"Hubiera sido muy difícil que saliera para su casa"
Preguntada por la decisión de devolverlo a la prisión de Aranjuez horas después de que ETA rompiera formalmente su alto el fuego, Mercedes Gallizo responde que el "elemento determinante" fue el informe de los médicos que le trataban en el Hospital Donostia. Ahora bien, una vez conocido el informe indicando que el resto de su proceso de recuperación podía seguirse en prisión, "desde luego que sí se tuvo en cuenta la coyuntura que estábamos viviendo", asegura la directora general de Prisiones.
Interrogada por lo que hubiera ocurrido si esa "coyuntura" hubiese sido otra, Gallizo responde que esa "es una hipótesis absurda de plantear". Con un informe "tan concluyente", añade, en el sentido de que podía continuar la recuperación en la cárcel, "hubiese sido muy difícil que hubiera salido para su casa".
Ante las críticas que apuntan a un cambio radical en la actitud del Gobierno tras el anuncio de ruptura de la tregua, Gallizo se defiende asegurando que cuando fue conducido al Hospital Donostia su estado de salud era muy delicado y, tres meses después, había mejorado mucho. "Una persona que le hacen una operación a corazón abierto está menos de tres meses en un hospital para recuperarse y si está tres meses, ya sale para hacer ejercicio en la calle", añade.