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La conferencia magistral de apertura, en el recinto ferial de Ifema, correrá a cargo de Rodrigo Rato, director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), bajo el título de Inversión e Inmigración: el doble flujo en las nuevas relaciones entre Europa e Iberoamérica.
Al día siguiente, 7 de octubre, el foro trasladará su debate al emblemático Hotel Ritz. Las disertaciones girarán este día en torno al tema del impacto de la inversión y la inmigración en Europa, Iberoamérica y España.
Efectos de la inmigración sobre la riqueza y productividad
De ahí que, según las estimaciones de un reciente informe de la Oficina Económica del Presidente del Gobierno español, el 30% del crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) en la última década debe atribuirse al efecto positivo de la inmigración sobre la renta per capita; porcentaje que se eleva al 50% del PIB si el análisis se limita al período 2001-2006.
En cambio, este mismo informe reconoce que el proceso de inmigración ha tenido consecuencias negativas sobre la productividad del trabajo, al reducir la intensidad del capital. Se estima que estos efectos se paliarán en unos años, conforme la población inmigrante vaya acumulando formación y se integre plenamente en el sistema productivo.
Menos inversión
América Latina atrae el 8% de la inversión extranjera directa mundial. En 2005, según los últimos datos disponibles de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), la región superó los 61.600 millones de dólares (unos 44.900 millones de euros), cifra similar a la del año anterior.
Sin embargo, la región sigue perdiendo paulatinamente poder de atracción de los flujos de capital internacionales, ya que en la actualidad capta exactamente la mitad en términos de inversión extranjera directa mundial. En la década de los ochenta, América Latina canalizaba el 16% del total.
En línea con esta tendencia internacional, la inversión española en la región ha disminuido drásticamente: en 2005, el capital español invirtió de forma directa 3.000 millones de euros, cifra que es exactamente la novena parte de los 27.000 millones de euros que se destinaron en 1999, un año que marcó un hito en el desembarco de las empresas españolas en la región.
Los protagonistas de este desembarco fueron, sin duda, las compañías de los sectores financiero, energético y de telecomunicaciones.
Telefónica ha invertido más de 75.300 millones en Latinoamérica desde 1990 (con más de 41.000 millones de inversión directa a través de compras de empresas y más de 34.000 millones en desarrollo de infraestructuras) hasta finales del año pasado.
En 1999, Latinoamérica captaba el 63,58% del total de la inversión neta española. Sin embargo, a partir del año 2000, la crisis financiera de Argentina obligó a los inversores españoles a reducir drásticamente su riesgo en no sólo en este país, sino en toda la región. Argentina es el principal país receptor del capital español en la región, que supone el 33% del total entre 1996 y 2005.

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