
L D (EFE) Sin saques tan mortíferos y con bloqueos más humanos, menos potentes, España pudo desplegar mejor su juego, sin tantos problemas defensivos, ni tantos ofensivos. Guillermo Falasca se encargo de que en ataque no hubiera demasiados problemas. Cuando el primer objetivo parecía ya en el casillero, un error arbitral a punto estuvo de costarle el set a la selección. El segundo árbitro, el italiano Saltalippi, hizo sonar levemente el silbato al entender que el seleccionador español, Andrea Anastasi, había solicitado tiempo muerto.
Los jugadores españoles hicieron intención de irse al banco al mismo tiempo que los serbios sacaban. La confusión fue grande y aunque los españoles intentaron coger la jugada al vuelo, lo cierto es que el empate a 24 subió al marcador pese a las protestas. Saltalippi dejó de ser italiano unos instantes y se hizo el sueco. España, lejos de descentrarse, siguió a lo suyo y dos balones después, José Luis Moltó firmaba el punto de España con un gran bloqueo. Sin hacer un gran juego y con algún que otro problema de recepción por la desconcentración de José Luis Lobato, España ya estaba clasificada para Moscú como primera de grupo.
A partir de ese momento comenzó otro partido. Serbia, en todos los deportes, es muy competitiva, pero cuando no tiene nada qué ganar o perder, pierde. Es una ley tan fiable como la de Murphy. Serbia era segunda tanto ganando como perdiendo el partido y el técnico serbio fue dando entrada a los menos habituales, fomentando las pocas ganas de sus jugadores, los fallos e imprecisiones. España, al tran-tran, ganó con comodidad el segundo set por 19-25 en apenas 20 minutos de juego.
En el tercer set, los titulares del equipo nacional fueron meros espectadores, los Rafa Pascual, que ejerció de maestro de ceremonias con algunos puntos muy meritorios, Manuel Sevillano, Javier Subiela, Guillermo Hernán e Ibán Pérez perdieron el punto en el último momento, pero dieron muestras de su calidad y quizá de la falta de partidos. Serbia tiró de veteranía en el cuarto set, mientras Anastasi mantuvo en pista a los menos habituales, dando un merecido descanso a los titulares, por lo que tuvo que ser el quinto y definitivo set el que dictara sentencia. Serbia también salió con los jóvenes en el quinto set y entonces España dictó su ley. Primera de grupo e invicta.
