A la espera de que se haga Justicia

29 de Julio de 2008 - 16:09:59 - Regina Otaola

He tenido la inmensa suerte de pasar unos días de ocio con algunas víctimas del terrorismo, tanto de ETA como del 11-M. Personas, algunas de ellas, a las que conocía por haber coincidido en alguna charla o algún acto. Personas que contaban ya con toda mi admiración y respeto y que ahora cuentan además con todo mi cariño y con mi compromiso personal de no dar un paso atrás en la defensa de la Memoria, la Dignidad y la Justicia que todas ellas reclaman.

Porque no podemos decirles que estamos con ellas, con las víctimas, y luego mirar para otro lado cuando se nos afirma que, por ejemplo, el 11-M es un caso juzgado y cerrado. Ellas mantienen que no está cerrado porque no se sabe realmente ni quién organizó la masacre, ni quiénes fueron los autores materiales, ni cuál fue el motivo de la misma. Quieren la verdad y el Estado de Derecho debe amparar, por lo menos, la búsqueda de esa verdad. Sin la verdad, difícilmente se puede hacer Justicia. Sin la verdad, difícilmente podremos conservar la memoria de lo que representan todas ellas.

Durante estos días hemos compartido vida. Hemos compartido alegrías, paisajes, pueblos palentinos maravillosos. Hemos charlado animadamente de muchas cuestiones, algunas sin trascendencia pero otras con mucha, porque lo que mayor trascendencia tiene para mí es verlas vivir con determinación, con coraje y valentía. Una de estas personas había perdido a su hija, asesinada por no se sabe quién; otra, a su marido, asesinado por ETA; otra, tiene parte de su cuerpo mutilado, como el de su propia hija, por una bomba asesina de ETA; otro quedó prácticamente sordo el 11-M, por lo que además perdió su trabajo; otro sigue viviendo con el objetivo de hacer la vida agradable a todos sus compañeros.

Sentados allí, entre chiste y chiste, yo me decía: "Qué poco hacemos el resto por estas personas, todas víctimas del horror, todas ciudadanas de una Nación democrática en la que, sin embargo, hay que recordar un día sí y otro también las injusticias que se cometen en contra de la Memoria, de la Dignidad y de la propia Justicia.

Porque es injusto, aunque posea apariencia de legalidad, que un sanguinario terrorista como De Juana salga a la calle después de 21 años en la cárcel por 25 asesinatos. Es injusto que un Estado de Derecho permita que se cometan semejantes atropellos por incapacidad a la hora de anticiparse o de desbaratar las triquiñuelas legales de los abogados de ETA; por incapacidad de legislar, ya no a favor de alargar las penas de los terroristas, sino teniendo en cuenta siempre y en primer lugar a las víctimas del terrorismo, sus necesidades, sus carencias sobrevenidas, su condición específica de víctimas de ideologías del odio, cuando ellas son la muestra palpable de las atrocidades que se cometen en nombre del totalitarismo.

Mientras las víctimas no sientan que se les hace Justicia a todas ellas, la Democracia española estará en deuda con ellas y cada uno de nosotros también. Todos los españoles, seamos vascos, madrileños, andaluces... todos nosotros debemos dar la cara y exigir que se busque, que se indague la verdad de lo ocurrido el 11 de marzo de 2004, y además que se legisle para que los terroristas paguen por sus crímenes sin que puedan eludir la acción de la Justicia amparándose en algún resquicio legal. Debemos reclamar que el Estado de Derecho no se deje engañar. No podemos olvidar lo ocurrido porque detrás están las personas, las familias que siguen padeciendo el horror sufrido.

Creo que sería justo y muy necesario que todos los españoles conociéramos en qué circunstancias viven la mayoría de ellas, con qué "monstruos" se enfrentan cuando están a solas... El resto, por muchos problemas que tengamos, jamás nos acercaremos a sus pesares, a sus miedos, a su radical incertidumbre. Pienso que, en este sentido, los medios de comunicación podrían hacer mucho contándonos hasta la saciedad, un día sí y otro también, cómo se vive esperando que se haga JUSTICIA.

Me gustaría terminar mostrando mi agradecimiento a todas estas personas por todo lo bueno y positivo que me han transmitido durante estos días. Hay personas, víctimas del terrorismo o no, que hacen que su comportamiento y su actitud ante la vida nos lleve a otras a seguir creyendo en las personas como tales, con su dignidad intrínseca, sus principios y sus valores por encima de cualquier otra consideración. Son en sí mismas la mejor lección de Memoria, Dignidad y Justicia que poseemos los españoles, y así hemos de considerarlas si pretendemos en algún momento saldar la enorme deuda contraída con todas ellas.

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Lo siento, pero yo discrepo

11 de Julio de 2008 - 13:36:51 - Regina Otaola

Hace un par de meses sostuve que la crisis del PP tenía que ver con las personas, la estrategia y los principios del partido, porque todos estos elementos son los que deben ser considerados cuando hablamos de la acción política de un partido. Todos estos elementos configuran el proyecto del partido. Y este proyecto ha de ser defendido con liderazgo.

Parto de la premisa de que un partido está formado por personas de diversa índole, capacidad, preparación, personalidad… unas más pragmáticas que otras, pero todas necesarias y válidas para que un partido siga adelante. Junto a las personas, lo importante es tener un proyecto que pueda defenderse abiertamente, sin complejos, llamando a las cosas por su nombre. El tono del mensaje puede ser más o menos brusco pero el fondo del proyecto ha de ser claro. Porque un proyecto que ilusione tiene que ser defendido con claridad, con convencimiento y coraje, que no es lo mismo que defenderlo con violencia verbal o física (o ambas).

Al respecto, si los que formamos el PP Vasco creemos en España, ¿por qué no aparece “España” en toda la Ponencia política? ¿Da vergüenza hablar de España como Nación o se omite para no disgustar a los nacionalistas? Ellos deben de estar encantados, desde luego, porque han conseguido que ya ni el PP se atreva a hablar de España con reconocimiento. Ya han ganado una de las últimas batallas que quedaban por librar en el País Vasco.

Por mi parte, no me hago siquiera a la idea de un PP diseñado de cara a la galería, a una galería poblada de extremistas nacionalistas y de izquierda, compañeros de viaje de un Partido Socialista excluyente y totalmente alejado de las demandas reales de los españoles.

Por lo mismo, me parece censurable la manera en la que se está echando o dejando en la cuneta a personas valiosas que han trabajado para que el PP llegara a donde ha llegado. Ni estas personas, con María a la cabeza, ni otros muchos que seguimos por ahora en el PP somos radicales, extremistas, duros o inmoderados.

Porque los extremistas no hacen bandera de la defensa de la Libertad, la Democracia y los derechos individuales a la vida, a la propiedad privada y a la libertad de expresión. Y tampoco debe ser entendido como radical el defender un País Vasco como parte de España, la derrota sin concesiones de los terroristas o la denuncia del “cordón sanitario” aplicado al PP por el resto de las fuerzas políticas de la mano de ETA (esto es lo que consagra tanto el Pacto del Tinell como el “proceso de paz”).

Mantener estos principios hace del PP un partido auténticamente democrático, en el que los ciudadanos pueden confiar para encomendarle el Gobierno. De lo contrario, si esto es radicalidad, todo el PP hasta ahora ha sido radical, incluidos nuestros votantes, y sobre todo los 400.000 votantes más (respecto a 2004) que apostaron por el PP el 9-M. No se puede confundir radicalidad con defender abiertamente y de forma clara la Constitución Española, que es al final lo que defendemos los tildados ahora de “radicales”.

Además, es incomprensible que se hable ahora de “nuevo PP”, mientras en la práctica se cuenta con las personas de siempre, y que se pretenda una apertura del partido “al exterior” mientras a los de dentro se les cierra la puerta, sólo por el hecho de discrepar políticamente de la línea que se pretende imponer al partido. De la “no-línea”, más bien, si nos atenemos a la ponencia política del PP Vasco.

Mantengo la opinión de que en democracia es bueno discrepar, porque ésa es la base en la que se sustenta el sistema como régimen plural de expresión y participación política. Como digo siempre, el pensamiento único no tiene cabida en una democracia, es la perversión misma de la Democracia. De forma que los discrepantes deberían concitar el respeto de los demás, por lo menos, y también la atención, en el caso que nos ocupa, de los que aspiran a ejercer el liderazgo de un partido como el PP Vasco.

Pero, sin embargo, ante los retos acuciantes a que nos enfrentamos en la hora actual, el PP Vasco sólo parece dispuesto a confundirse con el paisaje mientras espera a que la probable caída de Ibarretxe alumbre un “nuevo PNV”, o por lo menos depare un escenario distinto en el País Vasco. La mejor traducción de esta actitud la representa el siguiente punto de su ponencia política:

En el Partido Popular establecemos el derecho de los vascos a seguir compartiendo la decisión, como ciudadanos iguales, con la convicción profunda de que la decisión compartida es siempre más rica y hace más fuertes a aquellos que participan de ella.

Así que, desde este mismo momento, al “derecho a decidir” del PNV de Ibarretxe, Urkullu y Egibar, y al “los vascos serán los que ellos decidan” de Eguiguren, López y Rodríguez Zapatero, el PP de Alonso, Barreda y Basagoiti piensa oponer “el derecho de los vascos a seguir compartiendo la decisión”, porque “compartir nos hace fuertes”. ¿Compartir el qué, con quiénes? ¿Compartir España con los vascos o “el derecho de decisión” con los españoles? Pues eso es lo triste: que no queda para nada claro. El círculo se cierra, y con nosotros dentro.

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Sorpresas y coyunturas

3 de Julio de 2008 - 09:46:33 - Regina Otaola

Sorprende el renovado celo antiterrorista de Baltasar Garzón, quien, a cuenta esta vez de la trama de extorsión de ETA, se permite un día la detención televisada de José Antonio Jainaga y al siguiente la de Jesús Guibert, por cierto víctima de ETA al ser secuestrado en 1983 por los Comandos Anticapitalistas, como ha denunciado la patronal guipuzcoana ADEGI.

La verdad es que recuerda algo a la espectacularidad de la intervención de AFINSA protagonizada por la Agencia Tributaria (el Gobierno), cuyos miles de damnificados aún no han sido debidamente compensados por el Ejecutivo socialista. Y hasta podría ser considerada como una de las habituales cortinas de humo tendidas por los socialistas para tapar, en la coyuntura actual, la crisis económica o las nuevas sesiones judiciales sobre el 11-M, si no fuera porque las elecciones vascas están a la vuelta de la esquina.

Porque es realmente sorprendente que un juez como Garzón, que siguiendo las pautas del Fiscal General del Estado (el Gobierno), Cándido Conde-Pumpido, llegó a declarar ante los medios que los jueces debían atender a la coyuntura del “proceso de paz” (y colaborar con el Gobierno en la suspensión del Estado de Derecho), pretenda mostrarse ahora como azote de los presuntos “financistas” de ETA. Sobre todo cuando ha sido (al servicio del Gobierno socialista), capaz de tragarse sus propia doctrina sobre el entramado de los terroristas, lo que ha permitido a la banda colocar a sus franquicias (PCTV y ANV) en multitud de Ayuntamientos vascos y navarros, y pastar en sus Presupuestos.

Pero, en cualquier caso, los detenidos hoy serán puestos en libertad mañana, porque a diferencia de la operación del juez Marlaska contra los pagos de la extorsión a ETA (frustrada por un chivatazo que Garzón no quiso investigar), y de los procesos a Ibarretxe, López y Ares por reunirse con ETA-Batasuna, esto parece más bien una superoperación de imagen al servicio de la actual política “antiterrorista” del Gobierno. El PSE contra el “gran capital vasco”, pero no tanto por pagar a ETA como por su presunta condición de “capitalismo explotador” asociada a la adscripción nacionalista de algunos de sus miembros, que el PSE explotará en campaña dentro de ese giro que pretenden mostrar que han dado: “El PSE contra el empresariado nacionalista que paga a ETA”.

Porque ahora que el Gobierno socialista parece dispuesto a poner a Patxi López de lehendakari “como sea”, se encuentra con que el PSE no ha hecho nada en los últimos años que no fuera seguidismo del PNV y negociar con terroristas y proetarras (en el periodo de alegalidad que les concedió Garzón), y que en la actual coyuntura política y mediática su estrategia taimadamente ambigüa no parece servir para afrontar el desafío creciente de Ibarretxe.

 Demasiado cedieron antes los socialistas, tanto para echarse atrás ahora en su pretendido “vasquismo” como para demostrar que son alternativa al frente nacionalista. Y de ahí las muestras de pretendida firmeza del juez progresista al servicio del PSOE, imágenes para desprestigiar de manera indirecta a un sector del nacionalismo que goza aún de buena reputación entre los vascos.

¿Por qué los vascos pagan a ETA?

A mí, por el contrario, lo que me preocupa pero desde luego no me sorprende es que dos grandes empresarios vascos hayan padecido la extorsión de ETA, desprotegidos por un Gobierno Vasco que por su parte financia su entramado político, social y cultural por activa y por pasiva desde hace una década, desde que Juan José Ibarretxe gobierna Euskadi, en unas cifras que Mikel Buesa estimó -en un estudio del Foro de Ermua- la mitad del presupuesto total de ETA.

Pero aquí, ya lo sabemos los vascos, paga desde la señora de la tienda de chucherías al prestigioso cocinero, y del médico al dueño del concesionario de coches: pagan para proteger su vida, a su familia, y su propiedad. Y esto no es considerado delito, por lo menos no entre “nosotros los vascos”, que somos cabalmente comprensivos con los acosados por el terrorismo aunque parezca “síndrome de Estocolmo”.

Porque yo sé bien que esto que padecemos sólo tiene un nombre: chantaje mafioso. Y desde luego todos los vascos debieran resistirse a la extorsión, pero unos han sido asesinados por este motivo, y otros han decidido irse si la opción de quedarse pasaba por pagar a ETA, ¿por qué? Pues porque nunca, salvo con el PP en el Gobierno, se han sentido verdaderamente arropados y protegidos por las autoridades. Todo lo contrario: poco han importado a Ibarretxe los problemas de los empresarios acosados por ETA, cuando con ETA estaba Ibarretxe construyendo “el futuro de la Nación vasca”, en 1998 como en 2008; con Batasuna, con EA y EB, o con el PSE; en Estella como en Loyola.

Y qué esperar del Gobierno que trató de ocultar, durante los meses que siguieron al inicio del “alto el fuego permanente”, que ETA seguía enviando remesas de cartas de extorsión a los empresarios, aunque “en un tono más cordial” según el Ministerio del Interior (el Gobierno). Los empresarios navarros, sin ir más lejos, lo denunciaron públicamente ante el silencio cómplice de gentes como José Luis Rodríguez Zapatero Alfredo Pérez-Rubalcaba, Cándido Conde-Pumpido, Patxi López, Juan José Ibarretxe o el sorprendente juez Baltasar Garzón.

Por eso no sorprende que ETA goce de cierta impunidad a la hora de extorsionar empresarios en el País Vasco, ni que los que pagan sean después procesados por ello.

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Personas y no maquinas

24 de Junio de 2008 - 08:44:15 - Regina Otaola

Antes de nada quiero darles mi enhorabuena sincera al Presidente Mariano Rajoy y a su nuevo equipo, a los que deseo todos los aciertos posibles por el bien de todos los españoles.

Siempre he creído que en esta vida es bueno y saludable ir con la verdad por delante, aunque resulte incómoda o pueda acarrear sinsabores. 

Como soy partidaria de decir la verdad, debo confesar, en relación al discurso de Mariano Rajoy del pasado sábado, que me hubiera gustado oír alguna mención a María San Gil. Creo que los compromisarios se lo hubieran agradecido porque muchos nos hicieron llegar su apoyo y su tristeza por la ausencia de María.

El PP vasco en su conjunto ha sido siempre un ejemplo de dignidad, pero creo de corazón que María ha sido una pieza clave para que esa dignidad haya sido reconocida y valorada en el resto de España. Todos los populares tenemos con ella una deuda de gratitud y nuestro Presidente también.

Sinceramente creo que nadie con tanto sentido común, con tanta capacidad demostrada y tantas ganas de trabajar por el partido como ha demostrado María en los últimos años pueda estar "amortizado". Escuchar como he escuchado que hay personas que ya están "amortizadas" en el Partido me resulta inconcebible. Parece que hablamos de máquinas y no de personas. Olvidamos que un partido está compuesto por personas, por personas con derecho a opinar y a discrepar.

El PP siempre ha despreciado "el pensamiento único" porque ha defendido la pluralidad en su organización y la libertad individual. La uniformidad es incompatible con un partido democrático como el nuestro porque admitir la discrepancia y respetar al que opina de forma diferente en algunos temas es bueno y enriquece nuestra organización. Un partido abierto y vivo en pleno siglo XXI debe admitir el pluralismo entre sus militantes.

La discrepancia jamás se puede calificar o conceptuar de ruptura. Nadie ha querido romper el PP, como algunos comentan. Ese argumento es una burda excusa para anular al discrepante.

Muchos queremos que el PP sea un ejemplo de renovación integradora como bien dijo, entre otras cosas, José María Aznar en su discurso. Discurso muy interesante que recomiendo leer detenidamente. 

También recomiendo leer el del presidente, Mariano Rajoy, porque hemos de creerle cuando dice, por activa y por pasiva, que "en este partido no sobra nadie" y que "no va a prescindir de nadie". Espero que así sea y que los hechos en el futuro así lo demuestren.

Mientras tanto, sólo pido que nadie vuelva a decir por un militante del PP que está "amortizado". Las máquinas sí se amortizan, las personas no.

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Nacionalismo o Libertad

10 de Junio de 2008 - 18:46:09 - Regina Otaola

Hoy ha vuelto a quedar patente que en el Partido Popular del País Vasco existen dos líneas divergentes. Una, la de Carlos Olazabal, que reclama volver al “centro” y apuesta por llegar a acuerdos con los nacionalistas porque no se les puede “criminalizar”, aunque compartan los objetivos por los que ETA asesina. Otra, la de María San Gil, que ya está en el centro porque, como he apuntado en otras ocasiones, fue Aznar el que colocó al PP en el centro reformista, luego si ahora no estamos en él será porque alguien se ha movido y nos ha “descentrado” en los últimos años, y no se trata de María, ni de Jaime Mayor, ni de los muchos miles de ciudadanos en el País Vasco que consideramos que sólo alcanzaremos la Libertad cuando hayamos logrado derrotar a ETA, para lo que no valen negociaciones de ningún tipo con los terroristas. Tampoco se trata de los que consideramos que el Gobierno Vasco de PNV, EA y EB no persigue la derrota de los terroristas sino todo lo contrario: que ETA arrime el hombro, a ser posible rebajando la “intensidad” de la violencia, para la consecución de sus objetivos compartidos.

No. No se trata de nosotros, porque lo que ha defendido y sigue defendiendo María San Gil es la Igualdad y la Libertad de todos ante la Ley, la libertad de poder elegir estudiar en español en el País Vasco, la de poder expresar libremente las ideas políticas… y me pregunto si ese centro del que tanto nos hablan pero nadie define, y que al parecer conlleva el llegar a acuerdos más o menos disimulados con todo el mundo, va a permitir que esos valores se puedan defender abiertamente o por el contrario, en aras del máximo de los consensos, serán sacrificados y guardados en un cajón.

Francamente, soy yo la que no entiende a los que en la actualidad reivindican el centro, ni el contenido del “cambio” que se desea para el PP, ni la apuesta por el acercamiento a los nacionalistas. A María, por el contrario, se la entiende todo porque precisamente ofreció una rueda de prensa donde se explicó con bastante detalle, además de atender a las preguntas de los periodistas. Por eso, sostener que María ha sido desleal al PP es querer volver a polemizar y poner a nuestra presidenta otra vez en el ojo del huracán. María ha hecho y dicho públicamente desde un principio lo que creía que era mejor para todos, incluido Olazabal. Tanto es así, que cuando ha visto que el PP pretendía cambiar de rumbo ha decidido retirarse, lo que ha permitido a otros, por ejemplo a Olazabal, presentar sus propias tesis sobre lo que debería hacer el PP Vasco.

Yo, desde luego, lo tengo muy claro, porque he tenido que responder a muchas personas cuando me preguntaban qué se le había perdido al PP en Lizarza. Pues, sencillamente, lo que hace mucho que se perdió para todos sus habitantes: la Libertad, la Ley y la Democracia, a las que tienen tanto derecho como cualquier otro español, aunque muchos sólo se consideren vascos (tienen derecho a ello, reconocido por la Constitución de 1978, que no proscribe “identidades” sino que reconoce a cada individuo los derechos a la libre conciencia y expresión de sus ideas). Y resulta que los votantes, incluidos los nacionalistas, han preferido votar al PP que dar su voto a las dos listas ilegales de ETA-Batasuna en la localidad.

Como podrán comprender los millones de votantes del PP, para acercarme al PNV debería salir a toda mecha por la carretera comarcal tras el coche de Joseba Egibar, que huyó de allí dejando únicamente la consigna de votar en blanco para que el PP no ganase. ¡Así es imposible “seducir” a ningún nacionalista!

Sirva esto de reflexión a los que pretenden arrimarse a estos señores “demócratas” del PNV.

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La hora de la sociedad civil

9 de Junio de 2008 - 19:12:01 - Regina Otaola

"La esencia de la libertad ha radicado siempre en la posibilidad de elegir lo que se desea elegir, porque así se desea, sin coerción, sin presiones, sin verse engullido por un vasto sistema; y en el derecho a oponerse, a ser impopular, a defender las convicciones propias simplemente porque son tus convicciones. Ésa es la verdadera libertad y sin ella no hay libertad de ningún tipo, ni siquiera la ilusión de ella." (Isaiah Berlin)

Este fin de semana he tenido la ocasión de reunirme con miembros de la organización HazteOir.org, una de las instituciones de la sociedad civil española que con más ahínco está dispuesta a defender una serie de derechos inalienables frente a la política de adoctrinamiento ideológico practicada por el Gobierno socialista de la mano de los cesteros nacionalistas. Se trata de un compromiso con "el derecho a la vida, el derecho a la libertad religiosa, el derecho a la libertad de educación y el derecho a la libertad lingüística" de todos los españoles, como manifiesta su presidente, Ignacio Arsuaga.

Un compromiso que no es partidista, pero que es político porque atañe a la sociedad, a las instituciones y a las normas de convivencia de que se ha dotado, y enlaza por tanto con los fundamentos clásicos del ejercicio de la política entendida como participación del ciudadano en la vida pública de su país. Un compromiso que es además plenamente legítimo y sustancialmente democrático, porque apela a "lo que los ciudadanos podemos conseguir si actuamos juntos", como recuerda Arsuaga.

Un compromiso que atiende a la persona como unidad básica del sistema político, y se opone por tanto a la estabulación social que persiguen los que sólo entienden de "colectivos" e "identidades". Un compromiso que demanda de los individuos, por lo dicho, una voluntad real de participación en la democracia, porque "los partidos no son la única vía para participar en la política" y porque si la democracia no consiste en un régimen plural de opinión, abierto a la participación de todos por igual, acaba convirtiéndose en la carcasa de algo muy distinto.

Por todo ello, iniciativas como la de HazteOir.org son motivo de celebración para todos los que confiamos en la fortaleza de la sociedad civil española para hacer frente a los problemas y desafíos que tenemos delante. Su creación supuso un deliberado compromiso con la democracia, con la participación de la sociedad civil en las cuestiones públicas, políticas, y con la Libertad, en mayúsculas, porque o es la libertad de todos, y la de cada uno, o se reduce a los privilegios de unos pocos.

Son las personas el fundamento, el medio y el fin de la democracia. Como son los españoles el fundamento, como Pueblo soberano, de la Nación española, y el fin último de la constitución de España como Estado de Derecho democrático. En la hora actual, creo más necesario que nunca volver a poner de manifiesto estos principios elementales de la Constitución de 1978, cuando arrecia la ofensiva contra nuestro marco de convivencia en común y los derechos más básicos de los españoles, como el de hablar en su propia lengua sin ser discriminados por ello.

Y creo además que es necesario manifestarlo con esperanza, precisamente porque existen organizaciones como HazteOir.org dispuestas a dar la batalla, y a reclamar la voz y la palabra, para defender los derechos y las libertades de todos frente a los que pretenden socavarlos.

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Motivos políticos contra las víctimas del terrorismo

6 de Junio de 2008 - 16:37:58 - Regina Otaola

De nuevo nos encontramos ante la incapacidad del nacionalismo vasco para abandonar su equidistancia entre las víctimas del terrorismo y sus asesinos, esta vez a cuenta de la iniciativa de EA para considerar “víctimas de motivación política” a terroristas que hayan sido asesinados o hayan padecido torturas.

En realidad, esta iniciativa partió de la alcaldesa de Zizurkil, María Ángeles Lazkano (PNV), que, fiel a la política calculadamente ambigua de su partido, dio por bueno aprobar la retirada de los monolitos a dos etarras para, a continuación, pasar a dirigir a la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento Vasco un escrito en el que se pedía asesoramiento sobre si podrían ser considerados “víctimas de motivación política”.

Esta miserable estratagema de los nacionalistas sirve a su pretensión de presentarse como los auténticos defensores de los “derechos humanos” en el País Vasco, tanto los de las víctimas de ETA como los de los terroristas, para hacer ver que víctimas de la “violencia” son tanto los unos como los otros, y todo ello por culpa del “conflicto político” cuya solución pasa indefectiblemente por “la Paz” entre los dos presuntos bandos enfrentados -previo reconocimiento de la autodeterminación, claro.

Pero lo que deberíamos tener claro todos los españoles, empezando por los vascos, es que aunque los etarras maten en nombre de ideas políticas no dejan de ser menos asesinos que los criminales habituales, sólo que además se organizan para el crimen, lo cual es más peligroso y más censurable si cabe que el propio homicidio.

En realidad, los terroristas son “verdugos con motivación política”, definición que no puede verse alterada por el hecho de que, a su vez, fueran asesinados por grupos terroristas o “parapoliciales”, algo que por cierto sólo fue erradicado por la política de los gobiernos de José María Aznar, cuando se decidió que no habría atajos para la derrota de ETA, sólo la Ley.

Decididamente, el nacionalismo vasco no pretende con este tipo de “gestos” más que ponerse la venda antes de la herida, pensando en la reacción de ETA ante la aprobación de la Ley de reconocimiento a las víctimas del terrorismo. Pero, en definitivas cuentas, se trata de un nuevo aliento a los terroristas, que, sabiéndose merecedores del título de “víctimas de motivación política”, se verán así reforzados en su planteamiento nuclear de responder a “la represión del Estado español” con atentados que, como siempre, justificará ANV como parte del “conflicto político vasco”.

El nacionalismo vasco, una vez más, como con el desafío separatista de Ibarretxe, dando a ETA motivos para matar.

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Por qué el PNV no lucha contra ETA (II)

3 de Junio de 2008 - 12:08:39 - Regina Otaola

Ayer colgué en este blog el Preámbulo del Pacto Antiterrorista para poner de manifiesto hasta qué punto ha sido incumplido, en espíritu y forma, por el Gobierno socialista de Rodríguez Zapatero. Pero también he pretendido con ello poner de manifiesto la incongruencia del planteamiento de aquellos que pretenden un acercamiento a los nacionalistas por parte del PP.

Este Preámbulo pretende marcar una estrategia para fijar la posición de los partidos políticos contra el terrorismo. Por eso insta a PNV y EA (hoy podríamos incluir a muchos más partidos) al "abandono definitivo, mediante ruptura formal, del Pacto de Estella y de los organismos creados por éste" como "condición evidente y necesaria para la reincorporación de estas fuerzas políticas al marco de unidad de los partidos democráticos para combatir el terrorismo." Es más, supedita "cualquier acuerdo político o pacto institucional con el Partido Nacionalista Vasco y Eusko Alkartasuna" al abandono del Pacto de Estella, lo que no ha impedido al PSE negociar con el PNV y Batasuna "soluciones políticas" al "contencioso vasco", aparte de muchas otras cuestiones con Loyola de fondo y la consulta de Ibarretxe en el horizonte.

Pero ahora resulta que lo que sobra, lo que hay que silenciar, lo que debe callar el PP son las referencias a un partido, el PNV, y a una estrategia, la "concentración de fuerzas nacionalistas" nacida del Pacto de Estella, que ha buscado por todos los medios aniquilar cualquier alternativa constitucional entre los vascos. Ahora, precisamente, cuando dicho Pacto se plasma con virulencia en la papeleta que enarbola amenazante Ibarretxe. Ahora, precisamente, cuando el PSE ha recabado votos por aproximarse a las tesis del PNV de Estella ("diálogo con ETA para la solución al conflicto"), lo que ha pasado a su vez por sentarse con los terroristas a negociar políticamente en las mesas de Loyola.

Lo único cierto es que ni ahora ni antes PNV y EA han apoyado el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo porque su proyecto, antes y ahora, es el mismo de siempre: autodeterminación, secesión de la España constitucional y autonómica. Y por tanto mi pregunta es la siguiente: si queremos llegar a acuerdos con los nacionalistas vascos que no han cambiado su proyecto ni sus objetivos, ¿cómo lo vamos a hacer? ¿Qué les vamos a ofrecer para que se sientan atraídos por el PP y podamos llegar a negociar con ellos? Porque de eso se trata, de negociar. Dialogar siempre hemos dialogado, porque dialogar en gallego, vasco o catalán significa hablar y que yo sepa siempre se ha hablado con los nacionalistas. Así que no nos tomen por niños de baba. Ahora se trata de ir más allá, de ir tejiendo complicidades con los nacionalistas para que dentro de 4 años nos voten no se sabe cuántos españoles más, eso es lo que se pretende y sigo pensando que alguien se equivoca.

Los nacionalistas nunca han querido derrotar a ETA, solo que desaparezca de buenas formas, a través de una negociación que les entregue lo que reclaman mediante la violencia, como un reconocimiento a todos sus años de "lucha armada". Lo importante es condicionar el fin de ETA a la "solución dialogada", que pasa por reconocer la autodeterminación al País Vasco. Que los terroristas dejen de aterrorizar y de asesinar a cambio de algo, un precio fijo, y yo me pregunto: ¿qué ocurre con las víctimas, con sus familiares? Y ¿qué ocurre con los que día a día nos jugamos la vida en esta tierra por defender la Libertad? ¿Creen algunos que vamos a seguir sacrificando nuestra libertad silenciosamente para que otros negocien con los nacionalistas y éstos sigan sin deslegitimar a la banda terrorista hasta conseguir sus objetivos de independencia?

Si éste es el camino que, al parecer, algunos quieren seguir, por favor, pido que nos lo aclaren, de forma contundente, sin matices. Creo que tenemos derecho a saber con qué reglas de juego se pretende jugar este partido. Antes las conocía y me comprometí con ellas hasta la médula. Había un proyecto común y compartido (por todos) en defensa de la Nación española, de la España autonómica en donde se nos aseguraba la libertad e igualdad de todos allí donde viviéramos. Un proyecto que nos daba el coraje necesario para seguir por ese camino tan arduo.

Pero ahora ¿qué proyecto tenemos? ¿Negociar -sí, sí: negociar- con los nacionalistas que siguen sin querer derrotar a ETA? ¿Permitir que el nacionalismo siga apostando por ciudadanos de primera y de segunda? ¿Dejar a los ciudadanos de los pueblos pequeños abandonados a la suerte del más fuerte? ¿Negar por omisión que el País Vasco es España como piden los nacionalistas que hagamos para caer simpáticos? ¿No izar la bandera española donde es preceptivo para que nos acojan los nacionalistas en su seno? ¿Hacer de España un territorio de Baronías o Taifas? De verdad, si eso es el nuevo proyecto que vengan otros a defenderlo. Que vengan aquellos que creen que cediendo ante los nacionalistas y mimetizándonos con los socialistas a diestro y siniestro vamos a ganar los votos necesarios para gobernar.

Porque todavía los hay que pretenden incluir en el programa político del PP aquello tan trillado de que "el PNV lucha contra ETA". ¿Dónde es eso, si se puede saber? ¿En Lizarza, donde el PNV no se presenta por miedo a ETA o connivencia con Batasuna, pero pide el voto en blanco para que no gane el PP? ¿En el Parlamento Vasco donde el PNV impide la disolución de EHAK, como antes la de EH? ¿Cuando el PNV media en los cobros de ETA por la extorsión a empresarios? ¿O cuando condenan el terrorismo pero afirman que sólo se podrá acabar con ETA mediante el diálogo sobre sus pretensiones políticas, que son las del PNV?

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Por qué el PNV no lucha contra ETA

2 de Junio de 2008 - 16:48:39 - Regina Otaola

Cada vez molesta más a los socialistas el Preámbulo del Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo firmado por PP y PSOE el 12 de diciembre del año 2000, vigente y a la vez “papel mojado” según las conveniencias coyunturales del Gobierno socialista.

Ante todo lo que está sucediendo, considero necesario que dediquemos unos minutos de nuestro tiempo (más de 45 segundos) a releer y pensar  sobre lo que dice este Preámbulo. Mañana les diré lo que a mí me sugiere a fecha de hoy:

El Partido Popular y el Partido Socialista Obrero Español, decididos a reforzar su unidad para hacer plenamente efectivas las libertades y acabar con el terrorismo, entienden que es su responsabilidad ante la sociedad española adoptar el siguiente acuerdo. El retorno de ETA a la violencia terrorista, tras el cese temporal anunciado en Septiembre de 1998, ha puesto dramáticamente en evidencia la situación en el País Vasco. Con ello, ha quedado también de manifiesto el fracaso de la estrategia promovida por el PNV y por EA, que abandonaron el Pacto de Ajuria Enea para, de acuerdo con ETA y EH, poner un precio político al abandono de la violencia. Ese precio consistía en la imposición de la autodeterminación para llegar a la independencia del País Vasco. La estrategia de ETA no puede ser más evidente: tratan de generalizar el miedo para conseguir que los ciudadanos y las instituciones desistan de sus principios, ideas y derechos y así alcanzar sus objetivos que, por minoritarios, excluyentes y xenófobos, no lograrían abrirse camino jamás con las reglas de la democracia. El abandono definitivo, mediante ruptura formal, del Pacto de Estella y de los organismos creados por éste, por parte de ambos partidos, PNV y EA, constituye una condición evidente y necesaria para la reincorporación de estas fuerzas políticas al marco de unidad de los partidos democráticos para combatir el terrorismo. La recuperación plena de esa unidad para luchar contra el terrorismo debe llevarse a cabo en torno a la Constitución y el Estatuto de Guernica, espacio de encuentro de la gran mayoría de los ciudadanos vascos. Asimismo, la ruptura del Pacto de Estella y el abandono de sus organismos constituye, para el Partido Popular y el Partido Socialista, un requisito imprescindible para alcanzar cualquier acuerdo político o pacto institucional con el Partido Nacionalista Vasco y Eusko Alkartasuna. Desde el acuerdo en el diagnóstico y en las consecuencias políticas que del mismo se derivan, el Partido Popular y el Partido Socialista Obrero Español queremos hacer explícita, ante el pueblo español, nuestra firme resolución de derrotar la estrategia terrorista, utilizando para ello todos los medios que el Estado de Derecho pone a nuestra disposición. Queremos, también, reforzar nuestra unidad para defender el derecho de los vascos, el de todos los españoles, a vivir en paz y en libertad en cualquier lugar de nuestro país.

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Diálogos al dictado de ETA

30 de Mayo de 2008 - 14:49:40 - Regina Otaola

El último comunicado de los terroristas vuelve a poner negro sobre blanco cuáles son las únicas motivaciones de ETA y sus exigencias para poner fin a la violencia, lo que de por sí invalida ya la primera pregunta de la consulta proyectada por Ibarretxe. Porque ETA vuelve a dejar claro que supedita su autodisolución al éxito de sus imposiciones políticas: "territorialidad" y "autodeterminación"; es decir, anexión de Navarra y provincias vasco-francesas y secesión de España. Estrictamente lo que busca el PNV de Ibarretxe.

Además, conviene recordar que, en lo que atañe a la consulta de Ibarretxe, el aval de ETA fue entregado en Loyola y que la pregunta del convocante referida a los terroristas es idéntica a la de Rodríguez Zapatero en el Congreso, cuando decidió recabar su autorización para poder hacer público lo que desde años antes mantenía en secreto: el proceso de negociación política con la banda. Al fin y al cabo, PNV y PSE han mantenido contactos públicos y privados con Batasuna para lograr una serie de acuerdos extraparlamentarios, que fueron plasmados en las actas de Loyola publicadas ya por diversos medios de comunicación y nunca desmentidas por nadie.

Luego lo del acuerdo previo entre todos los partidos políticos, como sugiere la segunda pregunta de la consulta de Ibarretxe, no es más que una burda ocultación de lo que ha venido sucediendo estos años, todas estas conversaciones secretas. Y acudir al Parlamento Vasco para lograr la aprobación del proyecto para habilitar "legalmente" la consulta solamente es un mero trámite estético. Trámite que funciona además como una nueva escenificación pública del disenso entre PNV y PSE, como la misma cita del lehendakari con Rodríguez Zapatero, pese a que todo está amarrado ya salvo los resultados electorales de las próximas autonómicas vascas, como asume Patxi López y explicita ahora ETA al reprochar a ambos partidos que "el juego que mantienen es vergonzoso. Ahora se pelean por las elecciones, en una ridícula disputa por ver quién consigue el sillón de Ajuria Enea".

Esta disputa, que en el fondo y en las formas es de cara a la galería, se compadece mal con las maniobras dilatorias conjuntas de PNV y PSE para evitar desalojar a ANV de los ayuntamientos. O con el apoyo de los socialistas a los Presupuestos que financian la campaña para la consulta. Sin embargo, y con ese pudor obsceno propio de los socialistas, ahora han decidido aplazar los acuerdos sobre la fusión de las cajas de ahorro vascas porque no sirven para apuntalar esa imagen de grupo de oposición crítico con el Gobierno Vasco, de que ahora precisa revestirse el PSE.

Pero, en todo caso, ETA no hace otra cosa ahora más que anunciar públicamente que se compromete a tutelar el proceso político que supondrá el colofón a la consulta de Ibarretxe, como ya tuteló el acuerdo o misa negra de Loyola entre PNV, PSE y Batasuna, en pie de igualdad con el Gobierno. De hecho, los asesinos entienden que es su "responsabilidad" y quieren que se les reconozca su "aportación": los últimos atentados cometidos por la banda, tanto como los 40 años de terrorismo al servicio de la "construcción nacional".

¿Y ahora qué? Le ha faltado a la organización terrorista anunciar que garantizará por todos los medios y "de manera inequívoca" las condiciones para el correcto desarrollo del proceso de "solución dialogada a la violencia", ofreciendo a sus propios miembros como apoderados "abertzales" para controlar las votaciones en los colegios electorales el día de la consulta. Pero también ese comunicado llegará, antes que tarde, y veremos entonces quiénes son sus firmantes.

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