Tormenta de verano

Escrito por Alaska el 3 de Julio de 2008 a las 09:17:50
He tardado una eternidad en regresar al blog. Una semana. Pues eso, una eternidad. Y la razón viene muy a cuento con lo que contabas en tu última entrada. Desde luego he estado muy ocupada, pero no tanto como para no haber podido cumplir con mi cita.

Leyendo la agenda que me dejaste aquí detallada, veo que tienes razón, sí que tengo el día bastante ocupado. Sobre todo porque hay un montón de asuntos que al no ser eventos puntuales no recogiste en tu listado. Preparar nuevo vestuario, escribir las letras que me faltan, poner al día los papeles para el trimestre, escribir este blog, etc, etc. Y todos esos temas pendientes que siempre se quedan atrás por falta de tiempo. Vale. No puedo multiplicar las horas, pero sí creo que me podría organizar mejor. Otra cosa : me pediste que reflexionara sobre mi interés actual por seguir estudiando.. Verás, por mí estaría todo el día estudiando. Así que busco un punto intermedio que me permita, además, trabajar en las cosas que me gustan y, además, tener vida contigo al margen del trabajo. Cuando me pongo a estudiar me vuelvo imposible, me parece que pierdo el tiempo en cada segundo que no paso delante del ordenador y todo me aburre. Así que de momento vamos a dejarlo así.

Estos días pasados un nubarrón anímico me ha mantenido en un estado de astenia estival imposible de remontar. Cada vez que encontraba un par de horas libres para ponerme al día con lo pendiente, me entraba un sopor que me derrumbaba en el sofá. Entonces, ya sabes como funciona mi cerebro, me entraba mala conciencia por no haber hecho algo productivo, así que el siguiente paso era bloquearme y seguir sin hacer nada. Un ciclo destructivo que no conduce a nada. Parece que estoy saliendo de esta tormenta de verano. Cansancio. Agotamiento. Calor. La tensión arterial por los suelos. Creo que vas a tener razón obligándome a coger quince días de vacaciones.

Y es que si no fuera por ti y por Jean Claude, Nacho y yo no iríamos nunca de vacaciones. ¿Para qué? Nos lo pasamos bomba en los conciertos, preparando los discos, consideramos que tenemos un trabajo privilegiado, manejamos nuestros horarios y somos muy trabajadores. Recuerdo que Carlos Berlanga siempre decía que no podía entender que nos hubiéramos hecho estrellas de rock para madrugar. Su biorritmo era tan distinto al nuestro... A lo que iba, nos viene muy bien tener parejas con un sentido más tradicional de lo que es la existencia.

No cambiaría mi vida por nada, por eso no entiendo la decisión del tipo este que ha subastado la suya en Ebay para empezar de cero. La prensa inglesa se cuestiona la sinceridad del vendedor y se pregunta si no se trata de un golpe de efecto publicitario o un negocio basado en las descargas de su página web. El caso es que Ian Usher rompió con su novia y deshecho por el desengaño amoroso sacó a subasta sus pertenencias materiales y emocionales : parapente, coche, casa, ropa, amigos, trabajo. Aquí te dejo una imagen de una ventanita de Youtube, pero puedes pinchar en su página alife4sale.com y echar un vistazo. Por cierto, que su vida se vendió en medio millón de euros.

Te imaginarás mi alegría al recibir la noticia de que el Proyecto Gran Simio va a ser tenido en cuenta por el gobierno. Tú sabes la fascinación que siento por los primates. En parte se debe a que dentro de los estudios de Prehistoria la evolución ocupa mi mayor interés (me hace gracia contarte esto a ti, que sacas placer torturándome cuando niegas la Teoría de la Evolución y te pones Creacionista). Pero por otra parte estaría muy lejos de la verdad si no dijera que mi amor por esos animales (por todos) tiene más que ver con lo emocional que con lo racional. O no. Porque el maltrato no apela sólo a mis emociones, sino a mis convicciones como ser humano. Cuando escribí el libro de Transgresoras dediqué buena parte a la biografía de algunas primatólogas y, por qué no, a la de simios como la gorila Koko. Supongo que allí sería la primera vez que leerías que existía este Proyecto Gran Simio para dotar a los primates superiores de ciertos derechos civiles que impidan algunas situaciones hasta ahora habituales. Soy consciente del debate abierto. Precisamente en Libertad Digital he encontrado las respuestas de la Iglesia y del sindicato de guardias civiles que se mofan del proyecto. Como Sánchez Dragó y sus contertulios del otro día, analizando mi cartel de la campaña antitaurina de Peta. Me justificaba Fernando diciendo que veía en mí una querencia hacia las causas perdidas, y citaba mi participación en la manifestación del orgullo gay. Bueno, yo no sé si son causas perdidas o no, pero mi opción es no callarme. Quizá lo que quiso decir es que le resultan exóticas mis elecciones, habiendo como hay terrorismo, hambre en el mundo, corrupción, abuso de menores, exclusión de culturas y lenguas... En realidad siempre me manifiesto de forma individual y si se hace un rastreo de hemeroteca se puede elaborar un perfil de mi opinión respecto a casi cualquier cuestión posible. De hecho a ninguno de mis seguidores le sorprendió la campaña de Peta, ya que saben de sobra lo que pienso. Nunca firmo manifiestos y nunca voy a manifestaciones. Excepto a la del orgullo gay. Empecé hace doce años y, ya no siento que pueda dejar de ir. Muchas veces me he planteado mi incongruencia, porque mantengo que en una manifestación no me siento cómoda porque siempre habrá otros gritando consignas con las que no me identifico. Tener un mismo fin no justifica los medios. Y así es, a veces siento vergüenza de lo que leo en las pancartas, pero ya lo he asumido, demasiado tarde. Así que me estoy preparando para la de este sábado. Aprovecho para comunicarte que la carroza de Fangoria estará entre las cuatro o cinco últimas, ya te diré el número exacto. ¡Ah! Y en cuanto a lo de causas perdidas, recordar que en este país hoy es posible el matrimonio entre personas del mismo sexo. Y ahora la ley, con terminología diferente, se aplica en California. Mi adorado George Takei, el comandante Sulu de Star Trek, acaba de casarse con su novio de toda la vida. Como decía mi aún más adorado, venerado e idolatrado señor Spock, larga vida y prosperidad.


Un día cualquiera en tu vida...

Escrito por Mario el 25 de Junio de 2008 a las 09:18:17
Retomaré las últimas frases de tu anterior colaboración (...me he dado cuenta que echo de menos dedicarle más tiempo a estudiar la carrera. Tengo que organizarme mejor...) para empezar a decirte algo: Estás muy equivocada!!! No es que no te sepas organizar. Es que quieres hacer todo en un solo día.

Esto no es una reprimenda, es simplemente un consuelo; con esto quiero decirte que no tienes que tener la sensación de que no llegas a nada. Es algo que te digo continuamente en los nueve años que llevamos juntos (bueno, al principio no era así ya que cuando estábamos en la disneylandia del amor inicial estas cosas no nos preocupaban. Esto tampoco es un reproche, ¿eh.?.. Es lo normal del primer año de relación; con el paso del tiempo todo se normaliza (afortunadamente), si no imagínate: todo el día de afters, meriendas y cenas en el McDonald's, por las calles sin rumbo....!!!).

Creo que aún no has asumido del todo que el día tiene una limitación: 24 horas. Y contra eso no se puede luchar. Entiendo que tu admiración fanática por los superhéroes de la MARVEL te lleve a poder contemplar, en alguna ensoñación, la posibilidad de hacer todo lo que quisieras en un día, pero estamos en el mundo terrenal y este tiene sus realidades.

Como la intención de este escrito es tranquilizarte, haré un repaso exhaustivo de lo que ha sido hasta hoy tu semana y lo que te queda por delante.

Espero, y deseo, que cuando lo leas se te quiten esas angustias vitales.

Empezaremos por el lunes: Te levantaste a las 7.00 de la mañana, desayunaste y te fuiste disparada a la peluquería antes de las 8:00 hras, que es el momento en el que abren, para estar la primera y no esperar cola (si mi hicieras caso y te peinaras con Juanba no empezarías el día con la duda de si tendrás un retraso o no). Seguidamente compraste en el quiosco de Gran Vía las revistas del corazón que se publican los lunes para leértelas ya que a las 11:00 horas tienes tu colaboración en LA COPE. De ahí acudiste como una posesa a la consulta con tu doctor-dietista Oscar que te dio una buena noticia al decirte que habías bajado 700 gramos; yo también te felicité; además no quiero ser la Petete pero yo ya sabía esto ya que te habías portado muy bien la semana anterior.

Como tu asistente personal no había acudido a trabajar contigo (le habías dado el día libre) no habíamos podido hacer la compra de la semana y te tocó ir a ti a comprar algo que animase a nuestra nevera (que por momentos va a perecer de inanición). Llegaste a casa, te preparé la comida (escasa) y decidimos no dormir la siesta ya que tenías que preparar la sesión de dj que tenías con Nacho esa noche en el Matadero de Legazpi con motivo de la fiesta aniversario del programa de televisión Versión Española.

Un rato de descanso, una merienda rápida y a empezar a maquillarte para ir a hacer el photocall y la citada sesión. Sesión que se retrasó por la lluvia escandalosa y peligrosa que nos obligó a llegar a casa a las dos de la madrugada.

El martes, una vez más a primera hora en pié, acudiste al gimnasio, tuviste una jornada de baño relajante, una comida sola en casa, y clase de foniatría con tu profesora-gurú Lidia (con la que estás full time ya que la grabación del disco es inminente); de ahí de vuelta a casa (andando a paso ligero) para hacer phoners de promoción pendientes desde hace varias semanas. Comentamos con Miguel de Dro (mi ángel de la guarda discográfico) algunos aspectos a tener en cuenta en la negociación del nuevo disco de Fangoria, miraste tu lista de seguimiento en Ebay.com y fuimos a echar un vistazo a nuestra nueva casa-despacho para ponernos al día y ocuparla definitivamente ya. Cenamos muy poquito y a la cama.

Hoy, miércoles, iniciarás el día con tu visita rutinaria al gimnasio y seguidamente te dedicarás todo el día a ti para prepararte para la fiesta del 20º aniversario de la revista Vogue a la que tendrás que acudir a las 20:30 hras (te recogerá el chófer a las 20:15 hras en casa) ya que estás invitada a una cena hiper selecta con grandes personalidades del mundo de la moda, el diseño y el glamour en la que entregarás un premio a Manolo Blanik. Como yo no podré cenar contigo al tener que estar recibiendo a los invitados (formo parte de la organización del evento) he dado instrucciones para que te sienten en la cena junto a Juan Gatti (también premiado); seguro que te lo pasarás en grande (ya me contarás después los ingeniosos e interminables comentarios de Juan). También están invitados a la cena la Baronesa Tyssen (espero que no te de vergüenza y le declares tu admiración por los cuadro que ella pinta). Como no sabemos decir no hemos aceptado (bueno, reconozco que eso he sido yo) pinchar en la fiesta una vez que finalice la sesión de Jade Jagger y su marido; seremos la réplica ibérica a ellos. Aún no me ha dado tiempo a preparar la sesión (aunque sabes que yo suelo improvisar bastante; no te pongas nerviosa!!!!) No sé a que hora terminaremos, pero calcula que a las 3:00 hras.

El jueves, más de lo mismo: gimnasio, COPE y comida en casa de tu mami (que hace tiempo que no la veo), momento que aprovecharemos para reunirnos con mis papis para temas de mobiliario de las nuevas casas y que papá cuelgue varios cuadros; acabaremos antes de la 21:00 hras ya que el tema de la eurocopa tiene absorbido a tu suegro. Así aprovecharemos para irnos a casa, cenar y volver a empezar a maquillarte y vestirte e irnos a Fuenlabrada al Fabric (este año se nos ha olvidado ir a nuestra GOA anual; ¿será que ya no nos divierte tanto?) para tu presencia en el festival erótico donde pincharás una sesión de música bacalao (que tanto te gusta). Acabaremos aproximadamente a las tres de la madrugada; así que te aconsejaría que no cogieras gimnasio para el viernes ya que ese día tenemos viaje a Toledo con motivo de la boda de Manuel Martos. Me encantan las bodas de la familia Martos; son muy como yo: eclécticas y divertidas. Ojala esté invitada Pitita Ridruejo!!). Nos lo pasaremos en grande aunque no podremos quedarnos a dormir, a pesar de la buena gestión de nuestra amiga Carmen Jara al conseguirnos una habitación en el Parador Nacional, ya que al día siguiente a las 9:00 de la mañana está programa la salida junto a Nacho y las chicas-bailarinas Topacio y Malibú hacia Graus (Huesca) donde actuaréis el sábado noche...

Uff, estoy agotado solo de escribirlo.

¿Cómo te quedas? Exhausta. Pero estoy convencido que a la vez estarás muy contenta. ¿Por qué? Porque todo esto (y más) es lo que te gusta hacer.

¿Qué por hacer todo esto dejas de hacer otras cosas que te entusiasman, léase tu carrera de historia? Pues es verdad. Pero, ¿no te has parado a pensar que, quizá, sin darte cuenta, estés siendo muy selectiva y en este momento estudiar no te llena tanto como hace cuatro o cinco años? No sé. Solo es intuición...¿Me equivoco?

Fan Fatal

Escrito por Alaska el 18 de Junio de 2008 a las 12:43:02
El mundo del fan. Estoy de acuerdo con tu concepción dualista que diferencia entre seguidor y fanático. Yo nunca he sido fanática, porque, para empezar, mi timidez enfermiza me impide mirar a la cara a las personas que admiro. Bien lo sabes cada vez que te lanzas como un poseso a hacerte la foto con tus ídolos y yo me quedo atrás. A veces me azuzas y por vergüenza no tengo más remedio que posar, y reconozco que me encanta tener luego esa fotografía, como la que hicimos en el Rainbow de Los Angeles con Lemmy de Mötörhead, pero, básicamente, carezco de album de recuerdos impresos con mis ídolos. El beso de Siouxsie, las entrevistas a John Waters o los Pet Shop Boys, mis encuentros con Warhol, Lola Flores, Sara Montiel... todo está en mi cabeza y poco más, y teniendo en cuenta que tengo dos neuronas y se llevan mal (como dice Susie), pronto ni eso. A lo que iba. No sé cómo los fans se atreven a acercarse y pedir autógrafos y fotos, apruebo su arrojo, siempre que no raye en manía persecutoria o roce ese límite difuso con la mala educación. ¿Me engaño a mí misma cuando me digo que lo último que quiero en este mundo es conocer a Bowie o a la Manson? Creo que no. Y si no tengo intención de ponerme a hablar con dioses del Olimpo, ni te cuento lo que me pasa con un famoso cualquiera, que tiene la gracia de ser famoso, pero nada más. Como hija adoptiva de la cultura pop, valoro la fama, pero de ahí a ponerme a compartir impresiones con un desconocido hay una distancia razonable. Ya sabes que tiendo a la falta de empatía social.

Te imaginarás que lo de irnos hoy a Londres me tiene nerviosa, no sólo por viajar en avión (Nacho : desde aquí te recuerdo que lleves el Trankimazim), también por reunirme con personas a las que admiro, y eso que ya nos conocemos, pero no puedo evitarlo, y encima tener que hablar de la producción del nuevo disco. ¿Y si no vamos? ¿Y si volvemos a producir el disco en el estudio de Spam donde nos sentimos tan cómodos? ¡Ay! Ya lo dice la letra de aquella canción, 'Dios odia a los cobardes'. Se me ocurre otra excusa para anular el viaje : que nos vamos a perder 'Muchachada Nui' y no veremos si nos imitan a los tres. Sí, ya sé que no cuela, así que termino de escribir un poco más y me voy a preparar la maleta.

Si bien no manifiesto fanatismo alguno por las personas, confieso que no ocurre lo mismo con los objetos. Se ve que soy un poco animista, porque atesoro cosas y deposito en ellas emociones y cuidados. Me alegra compartir esta filia contigo, aunque de cara a la vejez debemos cuidar este pequeño síndrome de Diógenes que puede ir a más y convertir nuestras casas en laberintos impracticables. Siguiendo con el tema fan, una de nuestras aficiones compartidas es coleccionar fotografías de ídolos con fans, pequeños recuerdos privados que sus dueños originales han perdido, vendido o dejado atrás al pasar a mejor vida. Por un lado nos da muchísima pena, nos ponemos a pensar en esa persona que ha guardado una foto durante toda su vida para que acabe siendo subastada en Ebay por un nieto, o peor aún, para que los herederos la tiren a la basura con el resto de sus pertenencias. Así que por otro lado nos consolamos pensando que estamos rescatando y dignificando la memoria de ese fan que ya no puede defender sus posesiones. He buscado algunas de las joyas que guardamos y aquí te las dejo para que las mires y reflexiones. La última adquirida es la de Raphael, y por el tamaño de las patillas yo diría que hay que datarla a finales de los sesenta o principios de los setenta. Lo mismo te digo de las de Elvis. Las de Liberace son claramente de los sesenta. Los peinados de las damas son un estupendo marcador cronológico (es un término que se utiliza en arqueología cuando un objeto es característico de una época; si aparece en el contexto de una excavación, podemos partir de una base comparativa para datar el estrato). Al explicarte esto me he dado cuenta que echo de menos dedicarle más tiempo a estudiar la carrera. Tengo que organizarme mejor...


Fans, delgadez extrema, y la importancia de ser imitado

Escrito por Mario el 17 de Junio de 2008 a las 09:32:17

Después de más de una semana sin poder contarte cositas a través de este blog (ya sabes, seguimos sin parar...) me dispongo a comentarte algunos asuntos que han quedado pendientes y de los que me comprometí a hablarte. Como soy muy cumplidor empezaré con mi teoría acerca de lo que llamo la fe de un fan.



Estoy muy seguro que tú eres más conocedora de la carrera de Kylie que yo; soy consciente de todo lo que me cuentas de ella, pero lo que no puedo entender es que no te diera para más; bueno, sí lo entiendo porque ya ha quedado claro el concepto que tú tienes de lo que es una verdadera estrella y lo que es , llamémoslo un producto.



Lo que yo quería explicarte es que ver el concierto de ella al lado de Fermín me hizo pensar en lo total que es ser fan de alguien. Yo soy fan-fatal de muchos, aunque reconozco que en el pasado ejercí más, pero ver la emoción que sentía Fermín, el regalazo que suponía para él estar en la zona vip devorando el concierto (que ya se sabía de memoria al verlo visto por otras ciudades europeas) me hizo convertirme en fan de Kylie, cuando en la vida real no lo soy tanto.



Me explico; me encantó y maravilló la admiración tan desorbitada que me transmitió de inmediato durante las dos horas y media de concierto. A día de hoy sigo recordando el show como algo muy bueno (sobre todo la escenografía), pero nada más. Lo bueno es que el fan tiene una capacidad de convencer al que tiene al lado de todas las cualidades de la artista en cuestión,. Y es que Fermín no es el típico fan de los que me dan miedo; es decir el fan (que roza el fanatismo) y que no se conforma con ver al artista sino que quiere ir más allá; quiere colarse en los camerinos, conocerla y meterse de lleno en su vida. Eso es lo que hace que diferencie a unos fans de otros; el admirador ferviente y el fanático.

Fermín pertenece a la primera categoría y como tal también es crítico con algunos fallos artísticos y no personales de su Kylie y ese justo intermedio es a lo que yo llamo la fe de un fan. No quiero aburrirte más con esto, pero aquí te dejo unas fotos para que vuelvas a revivir el momento. Me imagino que yo soy igual para otros amigos cuando me los he llevado a conciertos de gente a las que admiro; y sí es verdad que he logrado trasmitir al acompañante ese disfrute. No sé si es que soy muy barato (como tú me dices) y me ganan enseguida, pero está claro que la felicidad que vi en la cara de nuestro amigo fue la culpable de convertirme por un día en fan-fan de Kylie.

Por cierto, es verdad que estás impresionante en la foto del Lecturas. Ya sabes que nuestro amigo el Doctor Monereo es de importancia vital en nuestras vidas; a mi me la cambió cuando decidí ponerme es sus manos, y estoy muy seguro que a ti también. A día de hoy tienes más suerte que yo ya que has compartido más horas de quirófano con él, aunque intuyo que en un par de años no se podrá negarse a hacerme alguna que otra intervención que ya estoy pensando. Con respecto al Doctor Oscar Aguilar es cierto que te ha educado a comer mejor, pero a día de hoy sigo pensando que es un poquito blando contigo; no sé, quizá es que yo soy más tirano en la cuestión de la dieta y no tengo nociones de psicología, pero si yo fuera él te apretaría un poquito más; aunque lo más seguro es que parte de su éxito sea el ser más flexible que esos dietistas que no hacen más que aumentar los índices de ansiedad en sus pacientes. Yo también fui cliente de él, pero decidió echarme de su consulta. Cosa que yo no comparto porque como muy bien le dije en una ocasión, mi delgadez extrema sería una muy buena publicidad de cara a sus clientas del barrio de Vallecas. Allá él...De momento estoy en 65 kilos y me gustaría quedarme en 60; consiguiendo así mi cifra ideal de 1,80 de estatura y 60 kilos de peso...

Bueno, ya estoy viendo las respuestas a este tema: ¡¡Qué si estoy loco!! que si estoy haciendo apología de la anorexia....¡¡Qué pesadez!! Me niego a que se responsabilice a las personas que hemos decidido ser delgadísimos de contribuir a una enfermedad tan horrorosa como es la anorexia. Mira, la anorexia es una enfermedad mental que acaba degenerando en una cuestión física. El problema ya está en la cabeza de la-o-el anoréxico y no porque aparezcan personas hablando de coger kilos y tener una dieta saludable vamos a acabar con el problema. ¿A quién culpamos de que exista gente obesa? Yo que fui un niño gordo, con problemas de colesterol debido a la ingente cantidad de comida basura que consumía, no puedo estar más contento a día de hoy en el que ya no tengo sobrepeso y estoy más sano que nunca. Dejemos ya de castigar y culpabilizar al resto de los mortales. En la actualidad existe un paternalismo generalizado, y mal entendido, en el que al ser humano se le quiere eximir de su responsabilidad con respecto a sus propias acciones, y así no llegamos a ningún sitio. Muchas veces nosotros mismos somos culpables directos de muchos de nuestros problemas y solo admitiéndolos como propios es posible una solución a ellos.

Me encantó la mención que me hicieron ese grupo de actores-cómicos-imitadores que son los de Muchachada Nui, y que tanto te gustan, al referirse a mi diciendo que yo no ceno. Me encanta el ser imitado (me guste o no la imitación) ya que supone que eres alguien en este mundo. Lo peor es la indiferencia. Me encanta la pose que ha adoptado el chico que me imita ya que considero que está muy conseguida (aquí te dejo la foto que he cogido prestada de la página web de RTVE).

No entiendo a esos famosos que les molesta que les imiten. Es algo que no concibo. No sé si responde a una falta de saberse reír de uno mismo (algo fundamental que has de tener a la hora de exponerte a la opinión pública). Todo aquel que graba un disco, se mete a ser actor o decide ser famoso debería estar encantado de ser imitado. ¿Por qué les molestará?. Si les molesta ser imitados que no graben discos con multinacionales que se dejan un pastón en sus campañas de promoción, si no quieren ser famosos que se dediquen a seguir con su maquetas dando conciertos en cutres-bares... ¿Falsedad? ¿Contradicción? ¿No saber asumir su dimensión pública?. Mira, no lo entiendo.

A mí me ha encantado estar ahí, compartiendo imitaciones junto a Sara Montiel, Bojrk, Sánchez-Dragó y demás celebrities. Porque no nos olvidemos que no eres nadie si no eres imitado. A ver qué preparan para el próximo programa que yo no podré ver ya que me marcho a Sevilla junto a Vicky Martín Berrocal (una de mis últimas adquisiciones) a dar una charla sobre la creatividad en el campo del diseño de moda. De ahí vendré a Madrid para recogerte a ti y a Nacho para marcharnos a Londres a empezar la pre-producción del próximo disco de Fangoria. Me muero de ganas de cerrar fechas de grabación para este nuevo trabajo, que va a ser muy bueno, al menos las maquetas de los temas así me lo hacen pensar. La cuenta atrás ya está empezando, prepárate para el interminable plan de marketing, promoción y demás que estoy planificando. Y es que me divierto muchísimo trabajando contigo y Nacho. No lo puedo evitar...

Peta, Kylie, aniversario y celebrities

Escrito por Alaska el 12 de Junio de 2008 a las 10:40:38
Me cuelo para seguir contestando a temas que comentabas en tu última entrada, así me pongo al día.

Desde aquí tengo que agradecer a todos los medios que han publicado la foto de la campaña de PETA. No sólo a los que están en sintonía con el mensaje, también a aquellos que sin compartir mi opinión han cedido un espacio para expresarla. Incluso a aquellos que han intentado minimizar lo representado en la fotografía de Gatti poniendo el acento en el photoshop, divinamente utilizado aquí y allá. Pero no todo es photoshop, sería una injusticia olvidar el trabajo previo de profesionales como mi cirujano plástico, Enrique Monereo, los tratamientos de Carmen Navarro y Maribel Yébenes, los intentos del doctor Oscar Aguilar para controlar lo que como, o los ejercicios con los que Fernando me entrena en el gimnasio. A lo que iba, gracias a todos. A Ivonne, Diana y los voluntarios de PETA y Anima Naturalis. Por cierto, te dejo la dirección de la web del chico que nos regaló el día de la rueda de prensa un riquísimo pastel vegano (sin ingredientes animales, ni lácteos ni huevos ni miel). Pulsa aquí y deléitate con las maravillas que prepara.

Ahora que ha pasado una semana desde el concierto de Kylie, sigo sin poder decirte que me entusiasmó. Entiéndeme, Kylie me cae fenomenal, compro sus discos desde el primerísimo I should be so lucky (era superfan de sus productores, Stock, Aitken & Waterman), respeto que una artista de sus características diera un giro en momentos de baja aceptación comercial hacia crooners degenerados como Nick Cave, me encantan sus canciones, las pop stars como ella, la puesta en escena, esa homofilia que roza el cliché, que sea tan bajita como yo pero tan bien proporcionada como PrinceŠ en fin, estoy a favor de Kylie, pero el concierto no me emocionó. No se puede explicar, así son las cosas. Y eso que contigo y con Fermín al lado era difícil no contagiarse de la histeria colectiva. Pero no. Te dejo una foto robada del Lecturas de esta semana tomada en el photo call del concierto. La pongo porque me veo muy guapa (¡¡Viva Momereo!!). Tú estás normalito, te aguantas. Y como no se sabe con qué demonios te estás tapando la cara, lo reproduzco aquí también. Es el pase de la fiesta previa.

Aunque ya lo sabes, te repito que lo pasé fenomenal en la celebración de este noveno aniversario del primer beso. No estuve muy acertada con el hotel, de las cinco estrellas alguna se le debió caer en el jardín, como a Mari Trini, pero eso es lo de menos. Te advierto que ya no nos quedan hoteles en Madrid de nuestro gusto y que no hayamos visitado en aniversarios anteriores. El minimalismo y la globalización están matando nuestros paraísos estéticos. A ver dónde me llevas en el aniversario de boda, te quedan seis meses para pensarlo. Anoche te quedaste dormido, así que no pudimos comentar la inclusión de Alaska como personaje en Muchachada Nui. Sabía que lo estaban preparando, pero no sabía cuando se iba a emitir. Espero que sigan con la historia, tengo entendido que también os van a incluir a Nacho y a ti. A ver si hacen como con el personaje de Sánchez Dragó, que empezó solo y que ayer ya vivía aventuras con los dobles de Jodorowski y Arrabal. ¡Por favor, que lo hagan! ¡Soy tan fan! Ayer ya hubo un apunte : Nacho es de cera y tú no cenas. Habrá que esperar al miércoles que viene, sobre las 23:30 en la 2. Y es que, hoy en día, si no tienes tu personaje en Celebrities de Muchachada Nui, no eres una verdadera celebrity.

 

El arte del bien morir

Escrito por Alaska el 11 de Junio de 2008 a las 12:09:20
Parece que he conseguido engañar al resfriado haciéndole creer que me he cuidado mucho durante unas sesenta horas. De momento lo he espantado, pero las secuelas de su paso son como las de un twister, como el tornado que elevó la casa de Dorothy en Kansas hasta la Tierra de Oz. Más que destrucción, lo que queda es un montón de trabajo acumulado, sin resolver. Esta página incluida.

Tema pendiente, la muerte. Me preguntas cómo quiero morir. Quiero saber que me estoy muriendo, quiero tener tiempo para prepararme, para arreglarlo todo, para despedirme. Una muerte así suele ir unida a una enfermedad que te va minando, y eso obviamente me gustaría evitarlo, no quiero sufrir, mi umbral de resistencia al dolor es muy bajo. Pero no quiero una muerte repentina, no quiero un accidente. Ni siquiera envidio esas muertes dulces de los que cierran los ojos y ya no se despiertan. Son las menos traumáticas, pero una postura estoica me empuja a preferir otro final. En la Edad Media se editaban manuales para el bien morir, para preparar el alma para el viaje inevitable. Es lo que hacía el agente Cooper en un capítulo de Twin Peaks guiando el alma del moribundo padre de Laura Palmer (sobre esa escena escribí la letra de Hacia la Luz).

¿Cómo queremos morir? ¿Cómo queremos vivir? A veces las opciones vitales son tan extremas que la forma de vida compromete seriamente las circunstancias de la muerte, o al menos precipita su llegada. Supongo que es fácil decir que preferimos vivir tal y como elegimos aunque eso suponga un final acelerado. No sé si se pensará lo mismo cuando la salud se ve degradada y la vida recortada. Hay que ser valiente para vivir. Y para morir. Carlos Berlanga eligió vivir sin concesiones. No tuvo la muerte que decía preferir.. Cuando hablábamos del tema despreciaba mi estoicismo, él, dandy hedonista de exquisito intelecto. Él quería morir de un disparo, sin enterarse, como Kennedy, que un fan enloquecido lo liquidara, o algo parecido.

Quico Rivas, crítico de arte, la pimienta de todas las salsas, murió hace unos días, pocas horas después de celebrar con los amigos su cumpleaños y su decisión de dejar la crítica y dedicarse definitivamente a pintar. Se fue festejando, muy Quico. Hace nada estábamos en el tanatorio despidiendo a Blanca Sánchez, fue la última vez que lo vi. Te dejo aquí colgada su última obra. Y ya que a Federico le parece bien, te dejo también un cápitulo de su libro La ciudad que fue : Barcelona, años 70, que te quito de tu cajón de la mesita de noche para poder escanear. Pincha AQUÍ y lo podrás leer entero. Encarna Jiménez me recordó que Federico mencionaba a Quico varias veces en el libro. Te gustará descubrir en este capítulo un trocito de la historia que siempre te quejas de no haber vivido. Es lo que tiene ser más joven, siempre hay algo que te pierdes. Es como morirse, siempre hay algo que te pierdes.

 

Sensatez y coherencia

Escrito por Mario el 5 de Junio de 2008 a las 11:05:28

 

 

Amiga, esto es un no parar... Menuda semanita que llevamos de actos sociales, trabajos, compromisos y cenas (para desgracia de nuestra dieta) que concluirá con un fin de semana sorpresa que me preparas con motivo de nuestro noveno aniversario y que me hace sentir igual de nervioso que el día que te di el primer beso. Mientras espero tal acontecimiento hagamos un repaso de lo más destacado en estos días: Tu impresionante imagen contra las corridas de toros.

Solo puedo decir una cosa: bravo, bravo y bravo...Como se suele gritar a los toros de lidia, verdaderamente bravos, a los que conceden el indulto. Y tú sí que has salido por la puerta grande, y no te voy a hablar de las dos orejas y el rabo porque me matas si sigo utilizando esta terminología.

Bien sabes que lo de la tauromaquia me es indiferente; no me gusta nada; eso sí cada vez me parece más indigno lo que hacen con los toritos (¿dos que duermen en el mismo colchón se vuelven de la misma condición?) pero a día de hoy no siento la necesidad de manifestarme, o al menos posicionarme, en contra de este arte.

Tu manera de hacerlo, la imagen mostrada y las declaraciones vertidas me parecieron de lo más sensato del mundo. ¿Lo mejor? : evitar en todo momento el enfrentamiento. Quizá para algún sector más radical no sea la forma más adecuada, pero lo más importante es que esa manera de hacer las cosas hace que seas la persona más sensata que conozco; eso por no hablar de tu piquito de oro (qué pico tiene la Pepa, como dice Nacho cada vez que te oímos hacer un phoner en la furgoneta por los pueblos de España).

Una sensatez que también demostraste en tu última visita en este blog cuando hablabas de tu obsesión de no acomodarte en el pasado. Ya sabes que al principio yo no estaba muy de acuerdo con ese rechazo tuyo y de Nacho a no querer tocar canciones emblemáticas de Dinarama. Es más, a veces sospeché que no era más que cierta pose, pero no se me olvida la tentadora oferta que te hicieron no hace más de un año una gran marca de bebida refrescante para que fueras imagen de la casa. Pagaban un dineral, y la única condición era que sonara A quién le importa. Te negaste a hacerlo, no quisiste ni un acercamiento con los de la agencia de publicidad que acabaron reconociendo tu firmeza en tu postura que no se quebró por miles y miles de euros. La campaña no salió (y no pasó nada), pero lo mejor de todo fue que entendí porqué eres una de las personas más respetadas de este país. Y es que sensatez, coherencia y fe en uno mismo es sinónimo de admiración y respeto hacia uno mismo por parte de los demás. Y eso es lo que te pasa a ti, y lo que ha pasado con tu campaña anti taurina. Aunque para mi lo mejor de todo es que puedo presumir que mi mujer ha sido la primera hispano parlante en ser imagen de Peta elevándose al status de Pamela Anderson (¡¡¡qué morbo!!!!)

En lo que no estoy de acuerdo es en tus reflexiones acerca de Kylie Minogue a la que vimos el martes pasado en un impresionante show. Para mí fue una revelación y disfruté al máximo al estar con Fermín (fan nº 1 de ella) que me contagió toda su admiración..Eso es lo que yo llamo la fe del fan y de la que te hablaré próximamente...

 

A favor de la nostalgia

Escrito por Alaska el 3 de Junio de 2008 a las 09:58:59
¡Perdón, perdón! Una semana sin contestar, imperdonable. Como tú mismo decías en la entrevista que te hicieron en Mujer Hoy, somos working girls, que es el estrato inmediatamente anterior a workaholics. Y como no sabemos decir que no... bueno tú sí, y al fin y al cabo te pago como manager para que digas que no por mí. El caso es que no hemos parado, y como yo tengo esta manía de escribir sóla, casi al amanecer, pues no encontré el momento.

Tú última entrada en este blog blindado me planteaba una cuestión trascendental, ¿cómo te gustaría morir?. Casi no tenía pensado contestarte, porque el asunto Eurovisión tenía mis neuronas ocupadas. Pero ya ves, siete días después cambian las prioridades, se muere un amigo y Eurovisión parece una burla frente a la gran pregunta. Aún así, la mentalidad germánica que me aprisiona impide que me salte el orden impuesto por mí, así que hoy te hablaré de Eurovisión y la nostalgia, pero después, quizá mañana, me gustaría retomar el tema de la muerte.

Te habrá sorprendido el título de esta entrada, sobre todo teniendo en cuenta que la segunda vez que escribí en este espacio el título fue CONTRA LA NOSTALGIA. No me he vuelto loca, ni he sido abducida por el géminis astrológico que supuestamente rige mi destino. Te lo explicaré, y tú lo entenderás.

Cuando participamos en el programa especial que Televisión Española emitió unos días antes de Eurovisión, tuve ocasión de disfrutar de las imágenes de archivo que atesora la cadena. Actuaciones eurovisivas, presentaciones de Rafaella Carrá (¡estupendos en la foto!), gags de Martes y Trece, producciones impagables. Soy una devoradora de imágenes, de historias, de recortes de prensa, de hagiografías de vedetes y travestis. Me paso el día comprando singles de vinilo, autógrafos de Lola Flores, fotos que Elvis o Raphael se hicieron con una fan anónima y desaparecida. Y al mismo tiempo proclamo el rechazo a la nostalgia, a la lágrima fácil por el tiempo pasado.. ¿Estoy loca? Creo que no. Si Nacho y yo no nos hubiéramos sentido continuamente presionados para asentarnos cómodamente en el pasado, viviríamos con más naturalidad el incorporar a nuestro repertorio éxitos antiguos. Pero como desde la adolescencia detectamos ese apego enfermizo en público y crítica por elevar a máxima vital aquello de más vale malo conocido que bueno por conocer o cualquier tiempo pasado fue mejor, nos rebelamos y decidimos mirar siempre hacia delante. En Pegamoides no se tocaron éxitos (es un eufemismo) de Kaka de Luxe, en Dinarama no se retomaron las canciones más conocidas de Pegamoides y con Fangoria no hemos caído en la tentación de vivir de los himnos de Dinarama. En cualquier caso, creo que eso es lo que tiene que hacer un artista, cualquiera que se dedique a una actividad que implique creatividad, porque lo creativo está en generar cosas nuevas, no en repetir fórmulas conocidas. Otra cosa, y a eso voy, es que un mínimo de cultura general te lleve a disfrutar con las grandes y pequeñas obras generadas por otros artistas, en el presente, en el pasado inmediato o en el pasado remoto.

Participar en la gala de Eurovisión me hizo pensar en los maravillosos programas musicales que se han hecho en Televisión Española, en ese archivo de lujo poco explotado. Los musicales ya no son un valor, ya no dan audiencia, ya nunca veremos un programa como los de Iñigo desde el Florida Park, un compendio de eclecticismo como el de Aplauso (donde lo mismo aparecían los Ramones que los Pecos), una Edad de Oro, ni siquiera un I-Pop, el útimo intento de Ordovás por aportar algo a la cadena. ¿O sí? Los catorce millones de espectadores que tuvo el festival la semana pasada quizá reconviertan las audiencias y las tendencias. No sé...

Te dejo algunos rostros históricos del festival capturados de un Lecturas.

Eurovisión, cenas y muerte

Escrito por Mario el 26 de Mayo de 2008 a las 14:37:18

Pues la verdad es que tenemos pendiente una conversación acerca de las sustancias "no oficiales" y sobre todo del uso que le da cada uno de nosotros. La columna de tu científico-ancianito-pretendiente no la he podido leer por mi limitación idiomática, pero intuyo que será muy interesante y que además provocará discusiones en cuanto a lo que significa todo este tema en nuestras vidas.

Pero te voy a ser sincero, acabo de llegar del gimnasio y es esta droga la que más enganchado me tiene en la actualidad. No sé qué significa exactamente ser vigoréxico. Pero si vigoréxico significa que según te levantas por la mañana lo que más te apetece es meterte en el gimnasio y al terminar la sesión de una hora te sientes el hombre más feliz a pesar del palizón, soy el ser humano más vigoréxico del mundo. ¿Quién me lo iba a decir? Estoy encantado, me siento muy bien, pero sobre todo es la cuestión estética la que acaba imperando. Si hiciera caso a Julio, mi entrenador personal, rebajaría el consumo de tabaco (¡¡lo estoy intentando!!), pero al no notar, de forma inmediata, los efectos devastadores del humo no le doy mucha importancia. Y es que el ser humano es así. O por lo menos yo. Es decir que hasta que no se ven las orejas a lobo nadie reacciona. Aunque muchas veces sea tarde. Esto pasa con todo: con la salud, con el trabajo, con la pareja, hay que estar al tanto siempre, que si no luego llegan las sorpresas.

Centrándome en el tema del tabaco siempre mantenía el tópico "de algo hay que morir", pero el tiempo y la experiencia me han enseñado que puede pasar que llegue el momento en el que estés enfermísimo y no te mueras. Y eso hay que tenerlo muy asumido. Tener muy claro las decisiones que tomas en tu vida y las futuras consecuencias. Hemos tenido amigos que han llevado una vida muy al límite y han acabado en una larga enfermedad con el subsiguiente sufrimiento (y hasta diría que arrepentimiento). Los ha habido que no se han dado cuenta y han desaparecido de un día para otro

¿Cómo preferirías morir?

El tema de la muerte ya no me asusta. En los últimos años he perdido a personas muy importantes en mi vida, desde muerte repentinas hasta las más esperadas por la edad. Si bien es cierto que todas las he sentido mucho, más cierto es que tengo muy claro cuál sería mi ideal de muerte: estar con la cabeza en su sitio hasta tus últimos días, si es a los 80 mejor que a los 50, pero siempre estando sano física y mentalmente. Aunque ahora me asalta la contradicción al pensar que siempre te digo que si caigo en un coma nunca me desenchufes.

Tú siempre lo has tenido muy claro, de hecho quieres hacer un testamento vital en relación con la muerte, pero nunca lo acabas de hacer. ¿Por qué? Quizá sea porque inconscientemente todos pensamos que nunca nos va a pasar. Y eso es algo muy importante que nos da la naturaleza humana: esa supervivencia innata que hace que sigamos viviendo, saliendo de los episodios más horrorosos que a todos nos toca vivir.

¡Uy!, me he puesto un tanto intenso, ¿verdad? Sé que te encanta esta parcela "profunda" de mí que de vez en cuando sale a flote. Me encanta tener esta faceta, pero cuando sale no quiero que eclipse mi otro lado más lúdico. O llámalo pragmático, o frívolo, no sé. Aunque éste no lo tendría si no tuviese el otro. La combinación de ambos lados es lo más inteligente.

Como inteligente fue el irnos a cenar el sábado a casa de nuestros amigos David Delfín y Gorka a comentar el resucitado festival de Eurovisión. Me lo pasé en grande. Y la gente que no entiende que de esa visión puedes sacar muchas conclusiones, conocer más a tus amigos, e incluso reflexionar sobre asuntos en los que hasta entonces no habías reparado es porque no vale para nada. O al menos a mi no me interesan nada.

Y en la cena del sábado reflexioné, y mucho. Las risas, la ingente comida de Mallorca (que a ti no te pareció acertada) y la B.S.O del festival me llevó a darme cuenta que a día de hoy no necesito conocer a más gente. Y que donde más a gusto me siento es en las casas de amigos. ¡¡Qué pereza salir por la noche a locales imposibles con gente imposible!! Qué total es trasnochar, pero hasta el punto que al día siguiente te puedas marchar al Rastro a comprar maravillas, luego ir a comer, echarse la siesta... ¿Me estaré haciendo mayor? Si es así estoy encantado. Y por cierto, ¡¡viva Eurovisión y sobre todo RAFFAELLA CARRÁ!!, con la que pude hacerme una foto. ¿Salimos guapos, verdad?

Cosas de la edad

Escrito por Alaska el 20 de Mayo de 2008 a las 12:34:42
Sé perfectamente lo que significan para ti tus amigos, más allá del soporte emocional habitual en las relaciones personales. Sé que eres EL animal social por excelencia, y eso me viene bien para marcar un contrapunto a mi escasa capacidad de aguantar a los demás. Por eso es bueno que nos demos cuerda para despegarnos de vez en cuando y así disfrutar cada uno por su lado.

Mientras tú te lo pasabas fenomenal de concierto con tus Nancys, yo hacía lo mismo en el Festival Mediatic con Fangoria. Fuimos pronto al recinto para ver la actuación de Porta. Bueno, y para conocerle, que para eso me llevé a nuestro amigo Alejandro, que con quince años ha decidido que Porta es su nuevo ídolo. Mientras le mirábamos rapear me vinieron a la cabeza cuestiones relacionadas con la edad. No puedo evitar pensar en cómo me ven estos chicos. En mi adolescencia, había un límite imaginario a partir del cual las personas eran muy mayores, y la cifra rondaba los veintisiete años. Lo mismo se aplicaba a los amigos que a los miembros de los grupos de música que nos gustaban. Algún Ramone ya pasaba el límite. Bowie había cumplido los treinta, pero eso no contaba, porque ese ser marciano estaba más allá de conceptos terrenales como la edad. En cambio Deborah Harry o los Dictators nos parecían MUY mayores. Y ahora yo tengo diez años más que aquellos que nos resultaban escandalosamente mayores. De hecho, las personas de mi edad no existían en nuestro entorno, ni personal (padres aparte) ni musical (¡Cuando Elvis murió tenía dos años menos de los que tengo ahora!). Fuera del ámbito del pop sí que teníamos ídolos más allá de contexto generacional, como Raphael, Lola Flores o Sara Montiel, pero estaban alejados de nuestro estilo de vida. Para entendernos, no te cruzarías con ellos en el Festival de Benicassim como te puedes encontrar conmigo. Recuerdo que una vez me contaste que la cantante de un grupo con el que coincidimos en un festival había comentado que Nacho y yo ya no teníamos edad para hacer lo que hacíamos. El comentario no tiene importancia viniendo de ella, cuyo mérito profesional es haber cazado un marido millonario. Pero tampoco es despreciable, porque refleja esa mentalidad ajena a mi entendimiento que sostiene que a cada edad corresponde una actitud o una manera de vestir o de pensar.

Cuando tenía catorce o quince años no podía entender por qué se suponía que no podía maquillarme como una puerta, teñirme, o usar los tacones más altos de la historia. Por suerte para mí, ya estaba en los Pegamoides y parecía que era cuestión del artisteo, y digo por suerte para mí, porque eso les servía a los demás como justificante. Vamos, que si no me hubiera dado por formar un grupo de música y salir en la televisión, no me habrían dejado tranquila. Las cosas no han cambiado, cuando la hija de Carolina de Mónaco comenzó a salir en las revistas maquillada y con tacones, el comentario general fue que Carlota era demasiado joven para vestir así. En el extremo contrario, me paso la vida defendiendo que Ana Obregón se puede poner lo que quiera, me revienta escuchar que no viste acorde a su edad. ¿Detecto envidia? Al fin y al cabo estamos hablando de mujeres que se pueden permitir hacer lo que hacen. Me temo que ahí está la cuestión, cada uno tiene la edad que se puede permitir, por su salud, su físico, su trabajo, sus obligaciones. Y si exceptuamos la salud, son elecciones personales. Que nadie se queje ni añore su juventud, que no digan que echan de menos salir de noche o ir a conciertos, o comprar discos, o leer como antes, o disfrutar más de los amigos; que no justifiquen sus michelines por una cuestión de edad (véase Madonna).

Observando a Porta también me reafirmo en repetirte que tú y tus amigos ya no sois jóvenes, que es algo que Nacho y yo intentamos haceros entender. Y no me digas que Nacho y yo somos especiales y no nos podemos poner de ejemplo porque empezamos muy jóvenes y lo hicimos todo muy deprisa. Por favor, que esto no suene como una oda a la juventud, nada más lejos de mi ánimo. Siempre me gustaron las personas mucho más mayores que yo. Cuando yo tenía quince años, esas personas mucho más mayores tenían veintilargos. Más adelante, la cifra se fue expandiendo, hasta llegar al hermanamiento con esa generación que me precedió y con la que me separaba un abismo generacional que en los años noventa se diluyó. Los Escohotados, Racioneros, Dragós, Ribas, Povedas. En un curso de verano del Escorial dirigido en 1992 por Elena Ochoa coincidí con ellos. Con ellos y con Albert Hofmann. Estuvo flirteando conmigo. Tenía ochenta y seis años, y mucho éxito con las chicas.. Para mí fue un honor, más allá de la anécdota. Ya sabes que admiro al doctor Hofmann con devoción. Acaba de morir, con ciento dos años. El Economist le ha dedicado una necrológica respetuosa que te dejo aquí colgada para que practiques tu inglés. Algún día tenemos que hablar de cómo las sustancias sagradas han influido en nuestras vidas. Y yo te contaré la postura del Economist y de un sector de los liberales en relación con el debate sobre la prohibición versus mercado controlado de estas sustancias.

NOTA : Acabamos de volver del gimnasio. Te estuve espiando por el espejo mientras entrenabas. ¡Quien me iba a decir que iba a conseguir convertirte en vigoréxico!